miércoles, 16 de mayo de 2012
Programa electoral de SYRIZA. La mal llamada izquierda radical Griega
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martes, 15 de mayo de 2012
¿Cómo afecta el aumento del paro a la recaudación por impuestos?
Estimular la economía
Lo que el Sr. Draghi y el
Banco Central Europeo entienden por estimular la economía
Pero, por lo visto, no leyeron el resto de la presentación del señor Draghi, ni tampoco parecen familiarizados con las tesis de tal señor. En realidad, tal banquero no se ha movido ni un centímetro de su posicionamiento, apoyando políticas que han sido responsables de la Gran Recesión en la Unión Europea. El señor Mario Draghi, dirigente durante muchos años de la banca Goldman Sachs, siempre ha indicado la necesidad de estimular la economía mediante el aumento de la competitividad, que se conseguirá –según él- “flexibilizando el mercado de trabajo”, el código que el mundo empresarial, incluido el bancario, utiliza para definir el proceso por el cual el empresario puede despedir mas fácilmente al trabajador. Esto es lo que el señor Draghi está recomendando para que la economía crezca.
El problema de tal postura es que toda la evidencia –repito, toda la evidencia- existente en la literatura científica muestra que sus medidas ralentizarán el crecimiento económico en lugar de estimularlo. Flexibilizar el mercado de trabajo quiere decir en lenguaje normal y corriente abaratar los salarios. Éste es el objetivo de las sucesivas reformas laborales. Y lo están consiguiendo. Tanto la masa salarial como el nivel salarial están cayendo en picado. Las reformas del Gobierno español del PP están acentuando la destrucción de puestos de trabajo, con el consiguiente aumento del desempleo y descenso salarial. Y no hay ni un ápice de dudas de que los arquitectos de estas reformas eran plenamente conscientes de que esto era lo que deseaban, y lo que están consiguiendo. No descarto que algunos de los economistas del BCE y del Banco de España, así como de Fedea (la fundación financiada por intereses bancarios y de grandes empresas), fervientes creyentes del dogma neoliberal, se crean que despidiendo a los trabajadores facilitan el crecimiento económico. Pero dudo que el señor Draghi se lo crea. La evidencia es demasiado robusta para ignorarla. La bajada de los salarios creará un descenso de la demanda y con ello un descenso del crecimiento económico y el consiguiente bajón de los ingresos al Estado y un aumento del déficit. Esto es lo que ha pasado en Grecia, Portugal, Irlanda y ahora en España.
Y para reducir el déficit cortan el gasto público, que disminuye también la demanda y así se reproduce el ciclo suicida que está ocurriendo. Y el señor Draghi lo sabe. No hay duda de ello ¿Y por qué lo hace? El Presidente del BCE es un banquero que representa los intereses de los banqueros para los cuales el mayor enemigo es la inflación. Y sacrifica todo –repito, todo- para conseguir lo que la banca desea. Pero hay otro objetivo de la crisis que sus políticas están mostrando. Y este objetivo es la eliminación del Estado del Bienestar con su privatización, desde las pensiones a la sanidad pública, pues el capital financiero desea echarle mano a las fuentes de capital más importantes en los países de la Eurozona, como son la Seguridad Social y los sistemas de protección social. Si creen que esta interpretación es paranoica o conspiracional, les ruego que se lean los propios discursos de tal señor. Fue este banquero el que dijo que “el modelo social europeo está desapareciendo”, en una entrevista al ‘Wall Street Journal’ (24.02.12), observación que hizo con aprobación. No podía haberse expresado mejor. Cito directamente su respuesta, traduciendo literalmente del original en inglés. “El Estado social europeo está ya desapareciendo. En un país donde los jóvenes tienen un desempleo de un 50%, como en España, la protección social ya ha desaparecido….. El objetivo de crear una situación de ‘shock’ es forzar que los países hagan las necesarias reformas, como la reforma laboral, que permita resolver sus problemas” (lo que no aclara el señor Mario Draghi es los problemas de quién). Más claro el agua. La supuesta crisis creada en gran parte por el capital financiero tiene por objetivo conseguir lo que siempre han deseado: el fin de la Europa y de la España social.
Celebremos el 1er año del movimiento 15M
lunes, 14 de mayo de 2012
El lumbreras de Luis de Guindos
MINISTROS “LUMBRERAS” DEL PP: LUIS DE GUINDOS
Si el año 2007 usted hubiera invertido 1.000 € en Fortis, siguiendo los consejos del hoy ministro de Economía Luis de Guindos, hoy tendría 39 euros.
Si ese mismo año 2007 y siguiendo otra vez los consejos del ministro usted hubiera invertido 1.000 € en acciones del Royal Bank of Scotland, hoy tendría 29 euros.
Si en el año 2008 usted le hubiera comprado directamente de Luis de Guindos alguna de sus acciones de Lehman Brothers por un importe de 1.000 euros, hoy tendría 0 euros.
Y si el año 2009 usted hubiera mantenido su confianza en el que fue un gran asesor financiero, e invertido 1.000 euros en Cuotas Participativas de la CAM , hoy tendría 0 euros.
Moraleja: tal como están las cosas y dada la solvencia de los consejos del nuevo ministro de Economía del gobierno de España, más vale dedicarse a invertir en vino y beberlo pero con moderación y alegría, e intentar olvidar en manos de quién está ahora la economía del país.
viernes, 11 de mayo de 2012
Las cuentas no cuadran. Hacienda recauda 9000 millones menos
Más información
SENCILLA DESCRIPCIÓN DE LO QUE PASA EN LA BANCA ESPAÑOLA
El crematorio de Bankia
jueves, 10 de mayo de 2012
Sacando el jugo a la Reforma Laboral
Pobre de aquel que enferme...
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Los derechos sindicales son la principal garantía para el trabajo decente en el mundo
Joaquim González Muntadas | Secretario General de FITEQA CCOO
nuevatribuna.es | Actualizado 10 Mayo 2012 - 07:30 h.
Vivimos tiempos preocupantes en los que a diario sufrimos iniciativas políticas y legislativas que golpean los derechos laborales, sociales y sindicales; tiempos de reformas laborales que refuerzan el autoritarismo empresarial y debilitan a las organizaciones sindicales como instrumentos democráticos de representación colectiva de los trabajadores y trabajadoras; tiempos en los que los sectores más reaccionarios confunden sus deseos con la realidad y afirman la superación de las organizaciones sindicales; tiempos donde poderosos sectores económicos y políticos no regatean esfuerzos para debilitar la negociación colectiva como fuente de regulación en las relaciones laborales en las empresas y sectores.
Pero también vivimos tiempos de esperanza: la iniciativa sindical internacional está a punto de culminar en Copenhague los próximos días 19 y 20 de junio el proceso de construcción de la nueva Federación Sindical de Industria Mundial (“IndustriALL Global Union”) que será el resultado de sumar y unir a los sectores industriales que hoy organizan las actuales Federaciones Sindicales Internacionales del Metal, la Industria Química y Energía y los sectores del Textil y Piel. Una nueva Federación Internacional de Industria que nace con el objetivo de reforzar la acción sindical global, y con ello mejorar y equilibrar la interlocución del sindicalismo con las grandes empresas y grupos industriales multinacionales en la economía global.
Tiempos donde cobra especial relevancia todo avance de la negociación colectiva que refuerce al sindicato como vehículo democrático de representación de los intereses de los trabajadores en todos los rincones del mundo. A ese objetivo responde el acuerdo firmado el 4 de mayo en Arteixo en el Grupo INDITEX y la Federación Sindical Internacional del Textil-Vestuario y Cuero (ITGLWF) y en el que FITEQA-CCOO hemos sido un activo motor.
Un acuerdo que reafirma y refuerza el sindicalismo internacional y local aportando un nuevo instrumento de trabajo, dirigido a garantizar los derechos del trabajo en los aproximadamente 1.500 proveedores que trabajan en la producción de prendas comercializadas por esta multinacional gallega, convertida ya en la primera empresa distribuidora de ropa en el mundo, y que ocupan a unos 700.000 trabajadores de unos 30 países.
El valor del Acuerdo Marco Internacional suscrito en 2007 entre la Federación Sindical Internacional e Inditex, reforzado por el Protocolo firmado el pasado 4 de Mayo, no solamente fue el primero, y aún el único, en los sectores de la industria de la moda, sino también el primero en el conjunto de los Acuerdos Marcos entre empresas y sindicatos firmados hasta hoy, en el que se incorpora explícitamente toda su cadena de producción (proveedores, contratas y subcontratas) al espacio en el que se aplican los compromisos de Responsabilidad Social.
Con el protocolo ahora firmado con Inditex, no solo se afirma la plena aplicación de los derechos del trabajo en toda la cadena de producción sino - y esto es lo más importante- se concreta cómo hacerlo: se establece el seguimiento anual de la evolución de la cadena industrial y se asegura el acceso sindical a los centros de trabajo de cualquier país del mundo, se concreta el acceso a los programas de auditorías, se define cómo abordar y corregir los incumplimientos detectados, y se programan planes de formación en relación con los derechos del trabajo, dirigidos a trabajadores y sindicalistas, pero también a los directivos de las empresas.
Y esos derechos de intervención se establecen para toda la estructura sindical de la propia cadena de producción, es decir desde los sindicatos locales de cada país hasta las estructuras regionales de la Federación Sindical Mundial y la propia dirección de ésta, que es quien asume además la responsabilidad de dirección y coordinación de todo el proceso. Todo ello supone una nueva y muy rica aportación sindical desde los sectores del textil-confección a la nueva Federación Sindical Mundial de la Industria.
Es una buena noticia -y también un serio reto- para la futura Federación Internacional de Industria y también para cada uno de los sindicatos de la treintena de países a los que la aplicación y desarrollo de este Acuerdo Marco aporta un valioso instrumento de información y control de las condiciones de trabajo en los más de 1500 proveedores , y garantía para defender y proteger los Derechos Humanos y Laborales Fundamentales de los cientos de miles de personas que en ellos trabajan.
Un nuevo paso que ejemplifica cómo CC.OO. entendemos en la práctica la acción sindical internacional y, con ello, la efectiva solidaridad internacionalista desde la acción sindical diaria, que es lo que da sentido al noble y necesario compromiso que los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo adquirimos en la militancia sindical por los derechos del trabajo.
Lecciones tributarias de la crisis: hay vida
Alberto del Pozo Sen | Economista, miembro de Economistas frente a la Crisis y del colectivo Líneas Rojas
nuevatribuna.es | Actualizado 08 Mayo 2012 - 22:58 h.
Las drásticas medidas presupuestarias que está adoptando el gobierno del Partido Popular han generado un notable debate público. Sin duda, los ciudadanos son conscientes de que políticamente se está dirimiendo algo más que la forma de salir de la crisis, que es la conformación de las bases y capacidades de nuestro modelo de desarrollo económico y de bienestar social para los próximos treinta años. Y en este escenario, los impuestos han cobrado importancia desde el primer momento. Ya en su segundo Consejo de Ministros, el Gobierno abordó un paquete de medidas para elevar la recaudación, entre las que sobresalían el aumento de tipos en el IRPF (para rentas del trabajo y del capital) y del Impuesto sobre Bienes Inmuebles. Con ello, incumplía uno de sus compromisos electorales básicos (no subir impuestos), algo que después ha convertido en una práctica habitual; pero es ese es otro tema.
Desde entonces se han adoptado otras iniciativas tributarias muy relevantes, como la reducción de deducciones en el Impuesto sobre Sociedades, un aumento de tasas y del impuesto sobre el tabaco, o una sangrante amnistía fiscal previo peaje de una mínima contribución (del 8-10%). Y hace unos días el Ministro de Economía nos anunciaba, con una retórica vergonzante, que en 2013 subirán el IVA (otro compromiso roto) y quizá rebajen las cotizaciones sociales.
El objeto de estas notas no es analizar estas actuaciones, sino señalar tres conclusiones que se pueden extraer tanto de la adopción de esas medidas tributarias en nuestro país como de las propuestas que se están realizando en algunos países de nuestro entorno, y que pueden servir para centrar el debate sobre la política tributaria, desnudando algunos tabúes que han marcado trágicamente la práctica política en esta materia en los últimos veinte años, con gobiernos de distinto signo político.
La primera constatación es que las necesidades financieras derivadas de la crisis han reabierto bruscamente el campo de maniobra de la política fiscal, de modo que muchas actuaciones que hasta ahora se nos presentaban vedadas, resulta que no solo son posibles, sino que se han tornado urgentes. No se podía (nos decían) elevar los tipos marginales del IRPF, porque desincentivaría el trabajo y se podían alcanzar niveles incluso considerados confiscatorios; ahora se ha subido el tipo máximo siete puntos, hasta el 52%. No se podía elevar la tributación de las rentas del capital, porque al ser un factor completamente móvil, huiría para tributar en otros países con fiscalidad más favorable; y se ha elevado el tipo máximo 6 puntos, hasta el 27%. No se podían reducir las deducciones del Impuesto sobre Sociedades (aumentando en consecuencia el tipo efectivo pagado), porque además de desincentivar la actividad, provocaría deslocalizaciones en masa; y se han eliminado o limitado severamente varias, dos de ellas muy importantes, como son la de gastos financieros y la libertad de amortización. No se podía establecer un impuesto sobre las transacciones financieras, por la misma razón de volatilidad del capital; hoy, con distintas concreciones, es una propuesta firme en muchos países de la eurozona y en la propia Comisión. No se podía mantener un impuesto sobre el patrimonio o la riqueza, porque suponía gravar dos veces la misma renta y castigaba a los inversores; pero el PSOE defiende ya con determinación una figura así, como sucede en Francia o EEUU. Hay, qué duda cabe, nuevas reglas de juego; mejor dicho, son las mismas, pero nos han devuelto las cartas que algunos se guardaban en la manga.
La segunda observación es que, cuando las circunstancias han requerido una mayor recaudación tributaria, lo que se ha hecho ha sido subir los impuestos, y no bajarlos. Aunque pueda parecer una obviedad para los más juiciosos, es algo destacable, porque durante mucho tiempo algunos economistas y políticos han defendido apasionadamente que para elevar los ingresos lo que había que hacer era bajar los impuestos, porque esto provocaría un aumento de las bases imponibles (más contribuyentes y más rentas declaradas) y consecuentemente una mayor recaudación. Pero cuando han venido mal dadas, resulta que todo el mundo ha abandonado a la carrera estas simplistas (y dañinas) tesis lafferianas y han pasado a defender y aplicar aumentos de tributación, como indica la racionalidad y la práctica económicas. Y el primero, el gobierno del PP, muchos de cuyos miembros (entre otros, el actual Ministro de Hacienda) han sido fervientes valedores del absurdo “reduce impuestos y recaudarás más”. Lo positivo de este cambio es que se recupera la sensatez económica en esta materia, esperemos que para siempre; lo penoso es que deja al descubierto que durante muchos años nos han vendido humo conscientemente.
La tercera reflexión es que la política fiscal y tributaria constituye un campo de juego de intereses de primer orden, y que las distintas opciones prácticas reflejan de forma muy visible ante los ciudadanos el modelo de desarrollo socioeconómico por el que apuesta un proyecto político. Durante años, gobiernos de uno y otro color han promovido un vaciamiento de las funciones recaudatorias y redistributivas de los impuestos, priorizando otros objetivos importantes pero tradicionalmente subordinados, como la neutralidad o la eficiencia económica. Los impuestos determinan quién y en qué medida contribuye al sostenimiento de los gastos públicos, lo que supone una de las expresiones más transparentes de la justicia social. Pues bien, uno de los errores básicos de la socialdemocracia en general y del PSOE en particular fue abandonar una visión de la fiscalidad progresista, que no renuncie a sus funciones redistributivas, y que sitúe la generalidad, la progresividad y la suficiencia recaudatoria como valores centrales. Mensajes como “bajar impuestos es de izquierdas” o “la redistribución debe hacerse vía gasto y no de impuestos” han sido muy nocivos y han contribuido a erosionar decisivamente la credibilidad del proyecto de izquierda que representa en nuestro país el Partido Socialista.
Las últimas propuestas del PSOE y las tendencias que se observan en Europa y EEUU están en la buena línea, pero apenas suponen el primer andamio de una construcción que está por definir y que urge, a la socialdemocracia y a la sociedad: un sistema tributario más potente, más eficiente y, sobre todo, más justo. Es posible.Cayo Lara remite una carta a Rajoy para mantener una reunión y exponerle personalmente su propuesta sobre un plan de choque para crear empleo
