jueves, 12 de abril de 2012

A POR LO PÚBLICO

Por
Anton Losada
 
– 11 abril, 2012 en "El Periódico de Catalunya"

¿Qué tiene que ver implantar el euro por receta con la prima de riesgo? Nada ¿Qué relación existe entre aumentar el número de alumnos por aula y la confianza de los mercados? Ninguna. Solo aquella que establece la ideología del gobierno y el presidente que ocupa la Moncloa.

En la visión del mundo del gobierno Popular, los recortes traen crecimiento y el problema de España es el estado. Y si la realidad de los mercados no lo confirma y la prima de riesgo se dispara o no se coloca la deuda, la respuesta es acelerar el paso, nunca variar el rumbo. Les guía la fe, no el conocimiento.
La reforma laboral utilizó al paro y la crisis para implantar un modelo ideológico de relación laboral donde le trabajo es un coste que hay que abaratar. Ahora con la excusa de la crisis y la amenaza de la intervención, se procede al desmonte por las bravas del precario estado del bienestar que habíamos construido en España para ir al modelo que le gusta a derecha española: el que pueda pagar que tenga servicios y el que no pueda….. pues eso, no puede.

El país que invierte en sanidad y educación por debajo de la media de la OCDE y muy por debajo de los países de referencia de la UE 15, ha decidido que la sanidad y la educación son su problema. ¿Por qué? Porque son públicas, porque son negocio y porque el gobierno cree firmemente que lo público es una anomalía a corregir en la normalidad de lo privado.

miércoles, 11 de abril de 2012

La economía desbocada

EL PAÍS | 10 de abril de 2012
por GABRIELA MASSUH

Nació en Tucumán (Argentina) y se doctoró en la Universidad de Nüremberg (Alemania). Ha sido profesora universitaria, traductora de autores como Kafka, Heiner Müller, Schiller o Brecht y directora cultural del Instituto Goethe Buenos Aires. Directora de la editorial Mardulce, se ha encargado de la edición y traducción del libro de Elmar Altvater Los límites del capitalismo. Acumulación, crecimiento y huella ecológica. Es autora de títulos como Formas no políticas del autoritarismo, Benjamin en América Latina, ExArgentina, La Normalidad y La intemperie.

La economía desbocada

[Una aproximación al pensamiento de Elmar Altvater]

La crisis económica internacional parece no tener fin. Desde la quiebra de Lehman Brothers en 2008, los gobiernos del hemisferio norte no han cesado de articular estrategias para salvar a bancos, empresas y estados al borde de la quiebra. El estallido de la burbuja financiera generó un escenario de bizarra inestabilidad donde anunciar el default de países como Grecia, Irlanda, España o pronosticar la inminente claudicación del euro como moneda europea son parte de un escabroso libreto cuyo autor, al parecer, se ha vuelto loco o simplemente llegó al límite de su creatividad.
 El origen de la crisis de la eurozona tiene tantas interpretaciones como escuelas económicas la analicen. Según el ángulo desde el que se la mida, sus causas son “los profundos desequilibrios monetarios que los fundadores de la UE no quisieron ver” (Jacques Delors), o “el mal manejo y la dilapidación de las finanzas públicas en países con administraciones cuasi corruptas” (Wolfgang Schäuble, ministro de finanzas de Alemania), o “los ataques de los especuladores contra el euro, la moneda más fuerte del mundo” (Papandreu ante la UE), o “el torrente de dinero barato que fluyó en los primeros años del euro en las arcas de los países del sur de la Unión generando burbujas inmobiliarias y una falsa ilusión de bienestar” (varios), o también “los costes alemanes del trabajo que han caído desde hace una década respecto los otros países de la eurozona, ejerciendo presiones sobre el crecimiento de éstos” (OIT).
El peor de los pecados: la soberbia
De las tantas interpretaciones, la del politólogo alemán Elmar Altvater (de quien la editorial argentina Mardulce acaba de publicar Los límites del capitalismo) se parece a la que recientemente dio Felipe González en una columna del diario Clarín de Buenos Aires (28.1.2012). El expresidente del gobierno español se remontaba al modelo triunfante del neoconservadurismo desregulador que se inicia hacia 1980 y domina la escena de la globalización hasta el estallido de 2008. Remataba con una referencia a la actualidad: “La habilidad neoconservadora, la de los actores financieros, la de las agencias de calificación consiste en hacernos olvidar las correcciones de fondo que necesita el modelo de economía financiera sin regulación y llena de humo que nos llevó a esta catástrofe. Los gobiernos están condicionados obsesivamente por las “primas de riesgo”, las valoraciones de las agencias –sin legitimidad alguna, ni de origen ni de ejercicio.”
 Casi podría decirse que en toda la producción de Altvater se encuentran las cifras, estadísticas y teorías que prueban la certeza de la opinión de González. El enjambre de interrelaciones planetarias producto de la globalización permite suponer que el alcance de la actual crisis de Europa no se limite solamente a la bancarrota del estado griego, ni siquiera a poner en jaque a la Unión Europea o a hacer tambalear el euro. Para Elmar Altvater, los sucesivos intentos de salvataje de Grecia, que se prolongan agónicamente a lo largo de los últimos meses, no hacen más que echar leña al fuego de un portentoso incendio que tiene larga data. Lo que está puesto en juego, dice Altvater, no es el dinero ni las finanzas, sino la convivencia democrática misma. De todos los economistas alemanes, Altvater es tal vez el más radical; no por su postura política, sino por la amplitud de los contextos de su análisis. A primera vista es marxista y ecológico, dos características que juntas constituyen una paradoja. Sin embargo, quien se interne en su pensamiento, realizará que ese marxismo no es un credo, sino uno de los instrumentos más eficientes para entender las contradicciones internas de la economía. Altvater, a quien los desplantes de la canciller Merkel disciplinando a los países del sur de la Unión con el dedo alzado le parecen un despropósito, tiene una cualidad difícil de encontrar en Alemania. Se trata de una visión totalizadora que, por un lado, analiza un fenómeno desde su origen histórico hasta sus repercusiones actuales y, por el otro, amplía sus repercusiones en una geografía extendida hacia todos los puntos del planeta, más allá de las fronteras de Europa. Se diría que es un economista a la Borges: no hay hecho, por nimio que sea, que no implique el universo entero. Pero su abordaje de la economía no es literario, sino eso que los alemanes calificarían como “científico”, es decir, legítimo en tanto que no elude la complejidad de sus actores múltiples. En sus innumerables libros desmenuzó, por ejemplo, el efecto del mercado mundial sobre los países del antiguo tercer mundo o la relación entre los mercados y la depredación ambiental. “Nunca separé a la economía de la política y del análisis social.” Sus investigaciones se dedican a hacer visible y entendible cómo, en un contexto mundial, el poder hegemónico se sirve de la economía para ejercer dominio.
 Elmar Altvater nació en Kamen, una ciudad anodina en la zona industrial de las minas de carbón, hoy cercada de desocupados y autopistas. Su padre era minero; el mismo Altvater tuvo que pagarse sus estudios de economía en Munich trabajando como guardia del ferrocarril y obrero de la construcción. Aquel estudiante de origen proletario era un bicho raro dentro del panorama de un estudiantado más bien burgués. Por cuenta propia comenzó a leer El Capital de Marx e hizo su doctorado sobre problemas de contaminación en la vieja Unión Soviética. La elección de un tema tan exótico para los años que corrían (1968) son un anticipo de aquello que lo ocuparía de allí en más: el conflicto entre las formas de producción, la política y el entorno ambiental. En 1970 fue designado profesor titular de economía política en la Universidad Libre de Berlín, cargo que mantuvo hasta su retiro y no le impidió ser miembro fundador del partido verde, ser miembro de ATTAC o asesor del canciller Schröter. Durante los años 90 fue uno de los primeros en prevenir sobre los riesgos de la globalización; siempre se mantuvo alerta respecto del nacimiento de nuevos sujetos sociales, de aquellos movimientos que articularan lazos sociales más justos y solidarios. Hoy por hoy es uno de los escasos críticos del desarrollo interpretado como incremento del producto bruto; no cree que la acumulación se “derrame” sobre las capas sociales más necesitadas, sino que, por el contrario, hace más profunda la brecha entre ricos y pobres.  Su crítica al capitalismo es radical y no es solamente económica, sino cultural. A pesar de que sus análisis culminen siempre con propuestas viables de cambio, sus colegas del main stream suelen descalificarlo con rótulos estigmatizantes; sucede que Altvater es un pensador incómodo, pone el dedo en esa llaga que los medios, la política y las corporaciones difícilmente estén dispuestos a digerir; no sólo porque los pone en cuestión, sino porque sabe señalar esos mecanismos del presente que jaquean la posibilidad de un futuro democrático y solidario para todos.
El desmadre de la economía
Altvater es feroz cuando se trata de analizar los intentos actuales de la Unión para superar la crisis del euro. “La estrategia política pretende estabilizar a los mercados destruyendo salarios, puestos de trabajo, seguridad social y derechos adquiridos. Lo que hay que hacer es lo opuesto: frenar el desafuero de los mercados financieros, civilizar a sus actores, controlarlos y regularlos”, le dijo en octubre de 2011 al movimiento Occupy de Berlín cuando este lo invitó a dar una charla.
Altvater parte de un concepto que usó Karl Polanyi para analizar la única crisis que, en sus dimensiones, puede compararse con la actual: la gran depresión de los años 30 que sucedió al crash de la bolsa de Nueva York de 1929. Para Polanyi, el capitalismo hacía que la economía, antes un factor al servicio de la comunidad, se desentendiera del contexto social y pasara a regirse por leyes propias operando de manera independiente, organizando a su alrededor todos los procesos sociales.  Se trataba de una disembedded economy, en castellano, una economía “fuera de cauce”, desbocada, sacada de cuajo. Este es el concepto que aplica Altvater cuando demuestra que los procesos sociales, culturales, ecológicos, etc., son medidos en la actualidad exclusivamente por su eficiencia económica.
Dentro de un ciclo de memoria a corto plazo, esta crisis se remontaría a los años 70, concretamente, al momento en el que empieza la desregulación del mercado financiero luego de que los Estados Unidos dejaran sin efecto la cláusula de Bretton Woods que imponía el cambio fijo. El cambio fijo no permitía la especulación financiera; una vez suprimido, las diferentes plazas financieras empiezan a competir entre sí por ofrecer y generar rendimientos e intereses cada vez más altos. En el año 1973, año de la suspensión de la paridad cambiaria, circulaba en el mundo tanto dinero como mercancías. En 1989, ya circulaba 90 veces más dinero que mercancías. Aquella diferencia dio origen a la gigantesca burbuja que hoy amenaza con deglutirse al mundo; una burbuja en la que toda respiración es en definitiva artificial porque el dinero, al carecer de respaldo objetivo, se convierte en sí mismo una mercancía.
 El universo de las finanzas crece mucho más rápido que la economía real. El dinero “rápido” impone su lógica interna y comienza a generar “productos” para simular el valor que antes le confería el respaldo de la mercancía. Este exceso de dinero circulante es responsable, según el economista alemán, de las conocidas cadenas de eclosiones económicas de las últimas décadas: la crisis de la deuda de los países de América Latina en la década de 1980, la crisis de Rusia y los tigres asiáticos en los 90, la de la "New economy" alrededor del 2000, la "subprime-crisis" hipotecaria en los Estados Unidos en 2007 (que se llevó puesta a la banca Lehman Brother al año siguiente) y finalmente, la crisis de la deuda de los estados de la UE que, según Altvater, no es la última.
El capitalismo en su versión actual es sustancialmente un capitalismo financiero. Si bien los excedentes económicos provienen de la "economía real", es decir, de la producción y del trabajo de obreros y asalariados, estos excedentes (medidos en el PBI o en las tasas de crecimiento) se han visto reducidos drásticamente en los últimos años. Al no haber excedentes reales, el capitalismo financiero procura que el dinero en sí mismo genere excedentes: los inversores buscan nuevas plazas, las que ofrecen mayores dividendos. Todo sirve y la inventiva es inagotable; cualquier cosa puede convertirse en objeto de especulación financiera, por ejemplo, los derechos de contaminación de la atmósfera terrestre que se ofrecen en todo el planeta como “bonos de emisión”, o bien, los credit default swaps, esa urdimbre bochornosa por la que una institución que otorga un crédito contrae una especie de seguro de insolvencia más alto que el crédito otorgado, de tal manera, que la bancarrota de su deudor termina por ser más lucrativa que si le pagara la deuda. La quiebra de Lehman Brothers llevó a gran parte de la banca de inversiones al borde del colapso; el problema fue que los estados se dedicaron a salvar la banca con “dinero real”, inyectándoles préstamos a tasas ridículamente bajas, que los bancos, a su vez, volvían a prestar a los estados endeudados a tasas de interés ridículamente altas. Así se genera la situación en la que se está hoy: una economía estrangulada, obligada a ahorrar, a producir cada vez más para paliar el vacío, generando millones de desocupados, pobres y hambreados que asisten boquiabiertos al juego de producir valor a cualquier precio.
 “El capital siempre va por más” sostiene Altvater. En alemán, los fondos buitres se llaman “fondos langosta” porque saltan de un lado a otro. Una vez que las consecuencias devastadoras del crash de Lehman Brothers fueran contenidas por el endeudamiento del estado norteamericano, la langosta brincó sobre el Atlántico y se posó sobre Europa. Allí está ahora. En este último movimiento, Altvater interpreta una intención implícita de desestabilizar al euro. Esto parece teoría conspirativa, pero no lo es y se explica de la siguiente manera: los EEUU alcanzaron el límite legal de su endeudamiento en mayo de 2011 (14,3 billones de dólares en ese momento), de manera que bien habrían merecido ser degradados en el ranking que emiten las agencias calificadoras de riesgo. Poco antes, durante el año 2010, China había empezado a comprar euros como moneda de reserva ya que el dólar se encontraba un 40% por debajo de su valor comparado con una canasta de monedas de referencia. Cada vez que cualquiera de las tres calificadoras de riesgo (Standard & Poor´s, Moody´s y Fitch que concentran el 95% mundial de las calificaciones) baja el ranking de cualquier país europeo a causa de su deuda, el euro se debilita y fortalece indirectamente al dólar. Para Altvater, las calificadoras no sólo han sido un permanente escollo en la solución de la crisis de la deuda, sino que también son responsables de haberla impulsado. Antes de que estallara, no sólo proveyeron a la especulación de “armas de destrucción masiva” de alto calibre, sino que ahora se esmeran en ignorar el efecto nocivo de esas armas negándose a aceptar medidas para regular el mercado financiero.
 El Tsunami no se mantiene en el universo de las finanzas; termina amenazando a la economía real, destruye estructuras sociales e impone situaciones cada vez más precarias dentro de las diferentes naciones. Según índices del FMI, las partidas del PBI para salarios ha descendido en Europa un 10% desde 1990. Como decía Marx: todo capital invertido en la especulación es “ficticio” y nadie sabe a ciencia cierta con cuánto dinero se cuenta.  Finalmente: ¿quién paga la deuda? La capacidad de los estados se ha debilitado por varias causas, sobre todo una que se suele olvidar: la complicidad entre bancos, corporaciones, consultoras y main stream político que se ha encargado desde hace años de bajar siempre más los impuestos con la excusa de la competitividad. Los estados europeos se lanzaron a atraer inversiones, bajando los impuestos a la riqueza y al emplazamiento de capitales. Como moscas cautivadas por el aroma de la miel, empresas e inversores volaron a establecerse en Irlanda cuando bajó al 12% la tasa impositiva, cifra muy inferior a la media europea. En poco tiempo, Irlanda se convirtió en el “tigre celta”. Cuando el estado se vio en la obligación de socorrer a los bancos afectados por la crisis hipotecaria de 2007, el tigre se vino abajo. ¿Quiénes tuvieron que pagar? El pueblo de Irlanda a través de un drástico recorte de los gastos en salud pública, pensiones, educación y cultura, medidas que le exigió la Unión Europea para salir del marasmo.
Los estados europeos no sólo se resisten a controlar a los bancos, sino que, con el fin de salvarlos, continúan profundizando el  proceso de privatización de los bienes estatales. El resultado está a la vista y, en mayor o menor medida, los ciudadanos europeos lo sienten en carne propia: los recortes pasan por la educación, la salud, el gasto social y los sistemas de retiro. Hoy por hoy los gobiernos de la UE se encuentran embretados por las leyes del mercado financiero, funcionan como títeres de una coyuntura cada vez más acelerada en la que ninguno está dispuesto a ceder y menos a compartir. En este punto, Altvater es muy duro con la política alemana. La Unidad Europea es un sistema de vasos comunicantes, sostiene. Los excedentes de la balanza de pagos de un país se corresponden con el déficit en la balanza de pagos de otro. Por lo tanto, la deuda de los griegos podría reducirse si, de manera recíproca, también se reduce la riqueza, por ejemplo, de Alemania. ¿Cómo se hace? Volviendo a imponer en Alemania el impuesto a la riqueza. Pero los alemanes no están dispuestos. ¿Por qué? Porque no quieren espantar a los inversionistas.
Durante el apogeo de la crisis, la tasa de interés que los bancos le imponen a Grecia es quince veces mayor que la que le imponen a Alemania. Prestarle dinero a Grecia fue en su momento una mina de oro para los bancos y un remedio fatal para Grecia. Por eso es un despropósito sostener, tal como se hace actualmente en Alemania, que la hecatombe de Grecia se debe solamente a al mal manejo de las cuentas públicas. Más bien, se trata de lo opuesto: en plena crisis los bancos florecen porque el Banco Central Europeo les presta dinero a tasas ridículas, dinero que vuelven a prestarle a Grecia, a Italia o a España a tasas usureras.
 Peak oil: el fin del capitalismo como lo conocemos
Hasta aquí el somero análisis del panorama financiero que condujo a la crisis actual del euro. Si bien el panorama señala las causas técnicas del proceso de degradación, éstas se insertan, para Altvater, en un contexto mucho más profundo y abarcativo que proviene de las leyes inherentes al capitalismo como productor de riqueza. El main stream económico insiste en que no hay manera de salir del marasmo sin una palabra mágica: crecimiento. A la Grecia fundida se le recomienda hoy producir más y estimular el consumo para volver a otorgarle respaldo al dinero. Entronizado por el poder económico como factor único para medir el desarrollo y el bienestar, el crecimiento se transforma para Altvater en ese fetiche que el sociólogo alemán Niklas Luhman consideraba una entelequia usada por los políticos para prometer islas de bonanza nunca podrían alcanzarse. La obsesión por el crecimiento es tan contundente como su falta de viabilidad. Las razones: el motor del capitalismo, el que lo hizo crecer, desarrollarse, expandirse y entronizarse como único credo en medio de religiones bastardas, está en proceso de agotamiento. Más allá de encarnar la parábola del progreso, del conocimiento científico y del bienestar de los pueblos, más allá de los daños irreversibles que produjo inundando la tierra y los mares de basura a perpetuidad, ese motor, el petróleo, no tiene sustituto. Nada existe que pueda compararse a la facilidad de su traslado, a su posibilidad de concentrarse y centralizarse, no hay otra energía que sea congruente con los índices de crecimiento del capitalismo tal como lo conocimos hasta ahora. Por más que a ultranza los centros de poder pretendan mirar para otro lado, el sistema de apropiación de los excedentes generados por el aumento permanente de la productividad, para Altvater es cosa del pasado. Las energías fósiles fueron y todavía son el sine qua non del capitalismo: en primera instancia -ésta fue básicamente su ventaja- la energía fósil permite que la producción y la fuerza de trabajo se independicen del territorio y del espacio. Los recursos fósiles son también independientes del tiempo, se los puede utilizar las 24 horas del día, los 365 días del año; es factible anular las estaciones del año, hacer que el día se convierta en noche y la noche en día. El capitalismo se podía despegar del tiempo y del espacio para anclarse en el limbo ahistórico de la producción perpetua. De hecho, el fin de la historia.
El gran dilema del crecimiento es la contradicción entre las leyes de la acumulación de capital y las leyes de un uso de la naturaleza sostenible en el tiempo; estos dos planos no pueden coincidir jamás.  La carrera actual por los recursos naturales reaviva procesos inherentes al capitalismo primitivo. No sólo implica la expulsión de miles de millones de personas de su hábitat natural, sino que emplea cualquier método, violencia inclusive, para doblegar voluntades. Sin ir más lejos, desde hace una década aumentan a lo largo de Sudamérica la expropiación y expulsión masiva de indígenas, campesinos y afrodescendientes a causa de la mega minería, la agroindustria, el patentamiento ilegítimo de plantas para los laboratorios, las industrias maderera y pesquera. Son las consecuencias (y el precio oculto) del “boom” productivo de América Latina orgullosa de ostentar índices de crecimiento que, en promedio, se mantienen alrededor de un índice del 5% anual desde hace por lo menos cinco años.
En el opúsculo de Kant “Sobre la paz perpetua” (1795), hay una apelación que Altvater cita con frecuencia: “Los hombres no pueden dispersarse hasta el infinito por un planeta cuya superficie es limitada; por lo tanto, deben tolerarse mutuamente ya que originariamente nadie tiene mejor derecho que otro a estar en determinado lugar del planeta”. Implícitamente, Altvater transforma este imperativo kantiano de la limitación en una especie de admonición entre líneas, similar a lo que los griegos (los de la antigüedad) consideraban el peor de los pecados: la soberbia. Casi todo lo que escribe apela a detener la vorágine  ya no del consumo, sino de un sistema que está consumiendo la posibilidad de vida futura sobre el planeta. No el fin de la historia, sino la inserción en la historia para recuperar la dimensión de futuro arrebatada por el brave new world del capitalismo. En este sentido, todo reconocimiento de los límites pasa necesariamente por el respeto de las leyes de la naturaleza, que es lenta y es finita y puede colapsar bajo el peso creciente del consumo de tierras, materia y energía.
 ¿Cómo salir?
Para Altvater, el camino de salida nunca vuelve al pasado. Si la utilización de energías fósiles es cada vez más escasa, difícil y onerosa, quedan las energías alternativas que, de hecho, reducirían la producción porque no son tan eficientes. Además, no se dejan trasladar e imponen otro trato a la naturaleza, salvo el horror de las llamadas bioenergías. Pero todo esto es cuestión del futuro (si es que lo hay). Para la coyuntura actual, Altvater propone concretamente reducir drásticamente el volumen de las deudas soberanas y mejorar su servicio, adecuándolo a un plan realista. Es obvio que el lobby de la banca, con la anuencia de las calificadoras y los gobiernos de Inglaterra y Estados Unidos, se oponen. En segundo lugar, es absolutamente necesario invalidar la referencia de las agencias de calificación; en tercero, restablecer el impuesto a la riqueza e implantar una tasa por las transacciones financieras. Ese mínimo paquete de medidas, bloqueado por el dogma neoliberal de los gobiernos europeos, más ocupados en  cuidar la estabilidad del mercado que la de sus ciudadanos, aliviaría de inmediato la coyuntura.  Mientras tanto, alerta Altvater, hay otra crisis visible en el horizonte: la langosta ha comenzado a satisfacer su voracidad con la especulación de materias primas, alimentos y portadores de energía. La miseria ha regresado a las geografías ya recorridas hasta el hartazgo: África, América Latina y parte de Asia. La carrera continúa.

Entre el suicidio y la guillotina

10 abril 2012 en www. publico.es
Juan Francisco Martín Seco
Economista
A pesar de los esfuerzos realizados por la prensa griega para silenciar el suceso, la opinión pública de Europa se ha visto sobrecogida por el suicidio público del farmacéutico griego Dimitris Christoulas, de 77 años de edad, en la plaza Sintagma de Atenas. Este suicidio no es uno más de los muchos que ocurren en Grecia como consecuencia de la crisis. Tiene una importante dimensión política, porque así lo ha querido su autor suicidándose en público frente al Parlamento griego y dejando un escrito que es casi un manifiesto. “Dado que no tengo una edad que me permita responder activamente (aunque sería el primero en seguir a alguien que tomase un kalashnikov), no encuentro otro modo de reaccionar con dignidad que poner un fin decente a mi vida antes de comenzar a rebuscar en la basura para encontrar comida”.
Christoulas, en la nota, hace responsable al Gobierno de Papademos, al que califica de ocupación, de “aniquilar cualquier esperanza de supervivencia” y lanza un grito que pretende ser una profecía: “Creo que los jóvenes sin futuro algún día cogerán las armas y en la plaza Sintagma colgarán a los que traicionaron a la nación lo mismo que los italianos hicieron en 1945 con Mussolini”.  A Papademos le dedica el epíteto de Tsolakoglu, en alusión al que fue primer ministro de Grecia en el Gobierno colaboracionista con los nazis durante la invasión de 1941.
Hace muchos años que los países europeos se han olvidado de las revoluciones a pesar de que su historia está jalonada de ellas, y de que lo que hoy consideramos más propio de la ideología y la cultura europeas hunde sus raíces en la Revolución Francesa. Fue la guillotina la que con todos sus excesos y desórdenes enterró el Antiguo Régimen y sembró el germen de las libertades y de la democracia. Las revoluciones nunca son limpias y suelen seguir la ley del péndulo, pero a menudo han sido elementos necesarios para el progreso y el avance de la historia.
La superación de las revoluciones en Europa fue fruto de un gran pacto entre las fuerzas políticas, económicas y sociales, dando lugar a lo que se ha dado en llamar Estado Social: sometimiento del poder económico al poder político democrático; asunción por el Estado de un fuerte protagonismo en las realidades económicas y en los mercados; un derecho laboral que protege al trabajador frente al puesto preeminente que el empresario disfruta a la hora de establecer las relaciones laborales; un sistema fiscal altamente progresivo que, junto con una extensa red de protección social, pretende corregir aunque sea parcialmente las injusticias y desequilibrios que genera el mercado en la distribución de la renta, etc. Este pacto inscrito en las constituciones europeas ahuyentó las revoluciones como cosa del pasado o bien propias de países tercermundistas o en desarrollo, América Latina, dictaduras en países árabes… Por cierto, que la llamada primavera árabe comenzó también por un suicidio de características muy similares al ocurrido estos días en Atenas.
Hoy podemos afirmar que ese gran pacto, origen del Estado Social, se ha roto y que desde hace años poco a poco se van desmantelando todos sus elementos; hasta el mismo concepto de democracia se nos escurre de las manos. Primero, la libre circulación de capitales y, más tarde, la Unión Monetaria han quitado el poder a los Estados nacionales, ámbitos en los que mejor o peor se asentaba el juego democrático, para otorgárselo a los mercados financieros –eufemismo que designa a los poderes económicos- o bien a las instituciones europeas, políticamente irresponsables y sobre las que los ciudadanos no ejercen ninguna influencia.
Cuando las desigualdades alcanzan proporciones gigantescas, cuando los sueldos y las ganancias de aquellos que imponen los ajustes y la pobreza se sitúan en niveles obscenos, cuando el ciudadano tiene la percepción de que el poder político y el económico se entrelazan en impúdico contubernio, cuando las decisiones vienen dictadas por órganos y personas que nada tienen que ver con los procedimientos democráticos, ¿podemos extrañarnos de que surjan en Grecia posturas como la de Christoulas dispuestas a utilizar el suicidio como acto de protesta? A sus 77 años, según afirma, la única arma que le queda. Es más, ¿podemos sorprendernos incluso de que en algún momento estalle la violencia? Cuando los gobiernos y los sistemas políticos han perdido toda legitimidad democrática y se manifiestan de forma tiránica o como legados de poderes dictatoriales extranjeros las reacciones sociales son impredecibles. La historia nos enseña que de forma imprevista pueden pasar del suicidio a la guillotina.

La Reforma Laboral 'de pe a pa'

Ya que sigue habiendo gente que acusa a los piquetes de violentos, les invitamos a hacer lo que deberían haber hecho antes de salir de casa para venir a trabajar el día de la Huelga General, ya que es algo que parece ser han olvidado: Leer e informarse antes de hablar.

Por todo ello les invitamos a que lean la Reforma Laboral del PP 3/2012 que hemos colgado AQUÍ.

martes, 10 de abril de 2012

Elna

Asunto: Recordatori Elna
Benvolgudes, 

Us recordem que teniu fins dijous al migdia per formalitzar la vostra inscripció!

Aquest dissabte 14 d'Abril, dia de la República, fem una sortida en autocar per visitar:

  • Argelers sur Mer, platja a on van mal viure i morir moltes persones republicanes que fugien del franquisme.

  • Elna, amb visita guiada al museu de la Maternitat d'Elna per conèixer i commemorar la gran feina feta per la jove mestra suïssa Elisabeth Eidenbenz.  

  • I la maternitat d'Elna, edifici i jardins.

Sortim a les 8.30h en autocar de l'estació RENFE centre de Sabadell i tornem sobre les 19h.

Preu de l'autocar i visites:

18€ per a les persones afiliades a CCOO
22€ per a les no afiliades 

Us animeu?!

Inscripcions: ltrullas@ccoo.cat o al 937155600 i a rsoto@ccoo.cat o bé al 937807166. 

Afíliate!

¿Por qué afiliarse? 10 Buenas razones:


Diez buenas razones para afiliarse a CC OO  
  1. Negociamos en tu representación acuerdos que garantizan el salario, las categorías profesionales, la jornada, las pensiones, los permisos ... en definitiva tus derechos laborales.
  2. Facilitamos asesoramiento especializado, tanto laboral como jurídico, para tus problemas laborales. El coste del asesoramiento  tiene una bonificación progresiva, dependiendo de la antigüedad, llegando a ser gratuita a partir de los 60 meses de afiliación. y las condiciones para afiliados y afiliadas son muy buenas si hay que llegar a los tribunales
  3. Nuestros delegados de Seguridad y Salud ayudan a proteger tu salud y seguridad en el puesto de trabajo, cubriendo aspectos que van desde el estrés a los problemas del entorno de trabajo.
  4. Nos ocupamos de seguir de cerca la aplicación de la la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres en los centros de trabajo.  
  5. Participamos en organizaciones de carácter internacional de los sectores Financieros, de seguros y de servicios.  
  6. Asesoramiento gratuito a través de la página web (Se necesitan al menos 6 meses de antigüedad Si las consultas son complejas aconsejamos la consulta en nuestras oficinas para poder examinar adecuadamente la documetación).
  7. Negociamos planes de formación con los empresarios para un mejor desarrollo de tu carrera profesional y una mayor empleabilidad. CC OO creemos que la formación es fundamental para los trabajadores y trabajadoras.  
  8. Aunque CC OO es independiente de cualquier organización política, participa activamente en la vida socio política del país con propuestas claras. basadas en estudios serios y respetados más allá del ámbito sindical.
  9. Ofrecemos servicios interesantes a nuestra afiliación: seguros, cooperativas de viviendas, vacaciones y ocio, descuentos especiales, asesoramiento, etc.
  10. En definitiva: Servicios, negociación, salud laboral, asesoramiento laboral y jurídico, igualdad de oportunidades. ¡Afíliate!

      
 Puedes consultar las condiciones económicas en la página de CC OO
 Consulta con la Secció Sindical CCOO Unidesa I+D+R para asesorarte.

viernes, 30 de marzo de 2012

Indicador de Incidencia de la Huelga sobre el Consumo de Electricidad en la Actividad Productiva

Indicador de Incidencia de la Huelga sobre el Consumo de Electricidad en la Actividad Productiva

El Indicador de Consumo de Electricidad debido a la actividad productiva elaborado por ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS, pone de manifiesto que el consumo de electricidad imputable a la actividad productiva ha caído hasta las 21h un 87,7% debido a la incidencia de la Huelga General convocada por los sindicatos para el día de hoy día 29 de Marzo de 2012.
Hay que destacar que este mismo dato, en la huelga de 2010 fue del 71,4% y en la huelga de 2002 del 82,6%.

 Huelga 2012: Caída 87,7%
 Huelga 2010: Caída 71,4%
 Huelga 2002: Caída 82,6%


El turno de noche ha tenido un seguimiento muy elevado con caídas hasta las 7h de la mañana superiores al consumo que se produce en un día festivo desestacionalizado, lo que refleja que la gran industria ha parado prácticamente en su totalidad.

A partir de las 9 de la mañana, el dato acumulado de este indicador refleja una disminución que se debe a la incorporación del sector servicios a la actividad productiva. Hay que señalar que en el sector servicios el consumo de electricidad no se ve tan afectado porque el consumo de aires acondicionados, calefacción, servidores de ordenador, etc… se mantiene con independencia de la incidencia de la huelga.

Es imprescindible resaltar que este indicador de ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS no trata de contar trabajadores en huelga sino los MWh consumidos en la actividad productiva durante la Huelga.

Como es comprensible, la huelga tampoco tiene incidencia sobre el consumo de los hogares que no desconectan los electrodomésticos, calefacciones e iluminación. Es decir, el dato que dan los medios de comunicación carece de significación porque no distingue  entre el segmento de consumo de electricidad de los hogares y de los servicios básicos de mantenimiento de los medios de producción y de los procesos contínuos y el debido a la actividad productiva que es el objeto de la huelga.
Todos los datos que utilizados para construir el indicador de ECONOMISTAS FRENTE A LA CRISIS son públicos.

La metodología de cálculo del Indicador puede ser consultada pinchando aquí.
ECONOMISTAS FRENTE ALA CRISIS

http://www.economistasfrentealacrisis.com

jueves, 29 de marzo de 2012

Gracias a tod@s

Desde la Secció Sindical Unidesa I+D+R queremos dar las gracias a tod@s l@s que han respaldado la Huelga General 29M, la cual ha sido un éxito estatal.
Queremos hacer mención especial a l@s que han participado de manera activa en los piquetes tanto en nuestro centro como en otros centros de trabajo de la ciudad. Gracias a actos como la ayuda y colaboración de tod@s vosotr@s tenemos más fuerzas y ganas de seguir adelante activamente en la lucha logrando mejoras para TOD@S Y CADA UN@ de los componentes de esta plantilla de trabajadorxs que forma Unidesa.


GRACIAS!

miércoles, 28 de marzo de 2012

Texto sobre la importancia de implicarse



Os dejamos un texto sobre la importancia de implicarse. El texto está en Català, pero os dejamos también la traducción al Castellano.

Història basada en una idea d'un company i en declaracions reals de gent que ens envolta

Al bell mig de la selva, estava passant allò que malauradament és tan freqüent. La tribu dels currets veia com la tribu veïna, ambiciosa i malbaratadora, havia esgotat els seus recursos i venia a cremar-los el poblat per aconseguir noves terres.

Els pobres currets estaven perdent, no només el sostre que els protegia en cas de tempesta, sinó també els seus estris de treball, amb els que llauraven la terra, feien el pa, les medecines, els vestits, en definitiva tot allò amb que construïen el seu futur.

Presos de la histèria, feien el que podien per apagar el foc, amb galledes d'aigua, amb terra, amb escombres, amb mantes. Molts d'ells fins i tot patien cremades per acostar-se massa a les flames. No sempre feien el més adequat però ho intentaven.

Tanmateix, no tots ho feien. En un racó, una part dels habitants s'ho mirava amb les mans a les butxaques. Tenien una interessant conversa:
- No estic segur de que l'incendi m'afecti, probablement no arribarà a casa meva.
- Jo no puc participar. Tinc poca aigua i la necessito per regar els meus tomàquets.
- No serveix de res lluitar contra les flames, per tant m'ho miraré des d'aquí.
- Això de la lluita de tribus és politiqueig, jo estic per sobre d'aquestes coses.
- De fet, jo ideològicament m'identifico més amb els qui han encès el foc.
- El comitè que dirigeix les tasques d'extinció son uns histèrics i criden massa. S'ha de saber demanar les coses. Em nego a col·laborar amb gent tan mal educada i poc refinada.
- Abans ha vingut un d'ells a reclamar-me que col·labori. Això atempta contra la meva llibertat de decidir.
- Hem lluitat molt per aconseguir les llibertats que tenim, com per què ara vinguin a obligar-me a apagar un foc.
Algun d'ells pensava, sense dir-ho en veu alta: si ajudo els qui han encès el foc, potser em donaran algun premi. Qui sap si d'aquestes flames en sortirà alguna oportunitat que jo pugui aprofitar.

Un dels apagafocs, amb el rostre ennegrit i una galleda a cada mà, es va desviar una mica de la seva ruta per interrompre l'animat debat.
- La vostra passivitat farà que es cremin més cases- va dir. Tots es van tapar les orelles per no sentir-ho.

L'endemà, entre les restes fumejants del poblat, quedaven algunes cabanes que s'havien salvat. D'aquestes, un parell pertanyien als espectadors del racó.

Ningú va donar les gràcies als apagafocs per haver-les salvat. De fet, tampoc s'ho esperaven. Ja hi havia hagut altres incendis abans.

Resumint:

A hores d'ara, si encara no saps el que significa ser un esquirol, és perquè no vols. Quan el foc hagi passat, els teus companys estaran al teu costat, com ahir, com sempre. No ets cap víctima per molt que ho repeteixis.

La privatización de la sanidad pública

Los efectos secundarios de las medicinas no son los mismos que los de los recortes y una prueba de ello es el panfleto que os adjuntamos.