martes, 4 de junio de 2013

Que ha pasado en Islandia



Vicenç Navarro


Para muchas opciones de izquierdas, Islandia era un punto de 
referencia, mostrando el camino que las fuerzas progresistas debían 
seguir. Esta visión, ampliamente extendida, estaba  basada en una 
lectura de lo que había ocurrido en aquel país durante el periodo 
entre 2008 y 2009, cuando la población se rebeló encontra de que el 
Estado salvara a los bancos que habían llevado el país a la ruina 
mediante sus actividades especulativas. En lugar desalvarlos, la 
población exigió que se llevara a los tribunales a los dirigentes de los 
bancos y al gobierno que los había supervisado y ayudado en sus 
especulaciones, demandando también que se estableciera una nueva 
Constitución basada en una amplia participación popular, eligiendo 
una coalición de un partido de izquierda, el Partido Socialdemócrata, 
con el Partido Verde, para que se constituyera en gobierno y dirigiera 
el país en el periodo de Transición. Tal versión delos hechos permitía 
un optimismo a las fuerzas progresistas y democráticas de otros 
países europeos que habían experimentado crisis financieras 
semejantes, consecuencia también del comportamientoespeculativo 
de la banca, facilitado por la desregulación financiera, en boga 
durante el periodo neoliberal iniciado en los años ochenta. Es más, en 
esta versión se suponía que si un país tan pequeño  como Islandia 
(320.000 habitantes) había hecho lo que había hecho, otros podrían 
también hacerlo. 
Cinco años más tarde, sin embargo, la coalición de  izquierdas fue 
masivamente derrotada y salió vencedora la única coalición de 
partidos de derechas, la misma que había sido prácticamente 
expulsada del gobierno por considerársela responsable de la enorme 
crisis que llevó al país al desastre. ¿Por qué? ¿Qué había pasado? 
La respuesta conservadora y liberal
La respuesta que han dado la mayoría de medios conservadores y 
liberales a esta pregunta es la de que considera laderrota de las 
izquierdas a su falta de realismo y experiencia de  gobierno que, 
intentando aplicar medidas utópicas e irreales, antagonizaron a la 
población, votando de nuevo a aquellas fuerzas políticas más 
realistas, más pragmáticas y con mayor experiencia  gubernamental, 
terminando con el periodo experimental iniciado en las revueltas bien 
intencionadas (las derechas siempre son muy condescendientes hacia 
las izquierdas y hacia los movimientos sociales) pero excesivamente 
ingenuas y poco realistas, del periodo 2008-2009. La votación en la 
última elección, pues, traduciría una vuelta a la realidad. 
Tal versión muy sesgada a favor de las derechas carece, sin 
embargo, de credibilidad. Lo que ha ocurrido es muydistinto a lo que 
se refleja en esta versión de los hechos. En realidad, es casi opuesto 
a lo que tales voces indican. Lo que pasó fue un indicador más del 
desfase entre los movimientos sociales que tuvieronun enorme 
impacto en lo acaecido en el periodo 2008-2009 y los partidos 
políticos con representación parlamentaria, incluyendo los de 
izquierda, que intentaron canalizar tales movimientos. Este desfase y 
distancia explica que, una vez elegidos, los partidos gobernantes de 
izquierda (el Partido Socialdemócrata y el Partido  Verde), aunque 
sensibles a algunas de las demandas de los movimientos sociales y 
del enorme movimiento popular, siguieron políticas  distintas, e 
incluso opuestas, a las que tales movilizaciones habían exigido, 
creando una gran frustración y decepción, que explica su merecida 
derrota en las últimas elecciones, las primeras en las que la población 
pudo expresar su desagrado. Veamos los datos. 
El colapso de los tres bancos (que se dejaron colapsar por parte del 
Estado) –Glitnir, Kaupthing y Landsbanki- en 2008 era inevitable y 
hubiera sido imposible para el Estado poder absorber su deuda (que 
era diez veces mayor que su PIB). La exigencia del  Fondo Monetario 
Internacional (FMI) de que Islandia pagara a los acreedores –
principalmente bancos británicos y holandeses- era  irrealizable. De 
ahí el enfado e indignación de la mayoría de la población que salió a 
la calle. Tal exigencia del FMI era, además, profundamente injusta, 
pues demandaba que fuera la población islandesa la que pagara a los 
acreedores por deudas contraídas por responsables bancarios 
islandeses en complicidad con personalidades políticas, que carecían 
de mandato popular para llevarlas a cabo (una situación idéntica a la 
ocurrida, por cierto, en España). 
En respuesta a este enfado, la estructura de poder  (banqueros, 
magnates de flotas pesqueras y grandes empresas) sevio en la 
necesidad de ceder, pues la situación había alcanzado niveles 
amenazantes para sus intereses. Pero su intento se  basó en diluir la 
aplicación de tales exigencias. Un banquero, por ejemplo, fue llevado 
a los tribunales, pero muchos otros (la mayoría) salieron ilesos. Y la 
coalición elegida contribuyó en gran manera a esta  dilución. Lo que 
los conservadores y liberales definieron como realismo era una 
moderación y practica pactista parlamentaria que frustró a los 
movimientos sociales que les votaron. Ni que decir  tiene que tal 
coalición hizo reformas que paliaron algo la situación desastrosa que 
la crisis había creado entre la clase trabajadora.  (ver Laurie Penny 
“Iceland’s elections: A shattered fairy tale”, New Stateman, 
08/05/2013). 
El desfase entre el Nuevo gobierno y los movimientos sociales
Pero el gran error de la coalición gobernante fue creer que el futuro 
de Islandia estaba en la Unión Europea. Tal creencia estaba reflejada 
en su programa electoral, elemento no compartido por la mayoría de 
la población, que estaba en contra de la integración de Islandia en la 
UE. La coalición de izquierdas que se había opuestoa las exigencias 
del FMI (a que se pagara a los acreedores europeos)aceptaba ahora, 
en cambio, las políticas de austeridad que dictaba la Troika (el mismo 
FMI junto con el Banco Central Europeo y la Comisión Europea) como 
condición para su entrada a la Unión Europea. La aceptación de tales 
prácticas de austeridad fue la causa de la enorme frustración y 
desencanto de la población hacia el gobierno de coalición de 
izquierdas y su posterior derrota electoral. Fue este movimiento a la 
derecha del gobierno de izquierdas el que causó su  fracaso electoral, 
tal como ha ocurrido en todos los gobiernos de izquierda que han 
seguido tales políticas de austeridad en la UE (verJosé M. Tirado 
“Iceland’s Crippling Elections”,CounterPunch,29.04.13). Este gran 
desfase entre los movimientos sociales (que exigíancambios más 
profundos, e incluso opuestos en algunos puntos importantes, a los 
que se estaban realizando) por una parte, y los partidos de izquierda 
(que se caracterizaron por su gran moderación y escasa vocación 
transformadora, temerosos de enfrentarse con la estructura de poder 
del país) por la otra, originaron este debacle electoral. Contribuyó a 
ello la desmovilización de los movimientos socialestras la elección del 
gobierno de coalición de izquierdas. 
Fue esta derrota de las izquierdas la que causó la  victoria de las 
derechas, las cuales no compartían el entusiasmo delas izquierdas 
por la Unión Europea. El partido mayoritario dentrode las derechas 
era el partido agrícola y de la pesca, temeroso de la integración en la 
UE. Y un elemento central de sus campañas fue prometer reducir el 
enorme endeudamiento familiar a base de concesionespúblicas que, 
con carácter de rentabilidad, tenían gran atractivopopular. Ahora 
bien, la mayor causa de la derrota de la coalición de izquierdas fue la 
enorme decepción que sus políticas crearon. País tras país, partidos 
gobernantes de izquierda han sido expulsados del poder por aplicar 
políticas de austeridad que carecían de apoyo y mandato popular. Así 
de claro. 

jueves, 30 de mayo de 2013

Elecció delegats Unidesa per a la SSIU


Companyes i companys

el passat dia 28 de maig van tenir lloc les votacions per l'elecció dels afiliats i afiliades que ens representaran a la I conferència de la Secció Sindical Intercentres.

24 afiliats del CDS van votar per la llista de companys encapçelada per l'actual Secretari de la nostra Secció sindical, en Carles Casanovas. Els altres companys escollits son en Miquel Fortea, Jesús Morales, Sergi Martínez, Toni Murillo, Rafael Santos, Ramon Purull Max Romero.


Volem agrair als companys i companyes  que es van apropar al local de CCOO el dia de les votacions l'esforç i el compromís amb el procés iniciat  que culminarà el proper 17 de juny amb la Conferència en la que s'escollirà a la comissió executiva i es votarà el pla d'acció.

Salut i lluita

lunes, 27 de mayo de 2013

Reflexions sobre l´Euro


Manifiesto por la recuperación de la soberanía económica, monetaria  y ciudadana

SALIR DEL EURO 

La dramática situación social y económica en la que está hundida nuestra sociedad exige una política capaz de crear las condiciones para salir de la crisis. Es una necesidad urgente. El tiempo se ha convertido en un dato primordial por los riesgos de agravamiento y degradación que existen, por el enorme sufrimiento social que provoca la persistencia de las políticas de ajuste, austeridad y privatización de lo público.
La red en la que estamos atrapados  está conformada por un nivel de paro catastrófico, por un endeudamiento del país frente al exterior imposible de afrontar y por una evolución de las cuentas públicas que conducen a la quiebra económica del Estado. Más de 6 millones de parados, más de 2,3 billones de euros de pasivos brutos frente al exterior, y una deuda pública de casi un billón de euros, creciente y próxima al 100% del PIB,  son datos que definen un desastre inmanejable, ponen en peligro la convivencia y derruyen derechos sociales fundamentales.
Una crisis de esta envergadura tiene causas complejas y múltiples, desde la crisis  general del capitalismo financiero hasta el despilfarro y la corrupción propios, pasando por un sistema fiscal tan regresivo como injustamente aplicado, pero aun a  riesgo de simplificar el análisis para desentrañar  las soluciones, hay que atribuir a la incorporación de nuestro país a la moneda única la principal razón de esta desoladora situación.
Como ahora se reconoce, no había condiciones  para implantar una moneda única  entre países tan desiguales económicamente sin ir acompañada de una fiscalidad común. Su creación implicaba, por otra parte,  un marco propicio para implantar políticas regresivas y antisociales de todo tipo según la doctrina neoliberal, que ha tenido en  la construcción de la Europa de Maastricht su máxima expresión.  Como se calibró en su momento, el Estado del bienestar no es compatible con la Europa de  Maastricht.
Con la incorporación al euro, nuestro país perdió un instrumento esencial para competir y mantener un equilibrio razonable de los intercambios económicos con el exterior, como era el control y manejo del  tipo de cambio con respecto al resto de las monedas. Por otra parte, hubo una cesión de la soberanía al BCE en cuanto a la creación de liquidez y aplicación de la política monetaria, una institución dominada desde los orígenes por los intereses del capitalismo alemán.
Como no podía ser de otro modo, el retraso y la debilidad de la economía española frente a  otros países y la rigidez absoluta impuesta por el euro llevaron a lo largo de la década del  2000 a un déficit de la balanza de pagos por cuenta corriente abrumador. Se registraron unos desequilibrios insostenibles, como también les ocurrió a otros países como Grecia y Portugal, apresados en la misma trampa. En los 14 años transcurridos desde la creación del euro en 1999 hasta el final del 2012, el déficit exterior acumulado fue de casi 700 mil millones de euros, que hubo de financiarse endeudándose con el exterior.  Las entidades crediticias y las empresas españolas demandaron más de otro billón de euros de recursos para sus planes de inversiones en el exterior, principalmente en América Latina.
Hasta el año 2008, en que se desató la crisis financiera internacional,  por las facilidades extraordinarias de financiación, el país vivió un sueño, como drogado, alimentando la burbuja inmobiliaria y ajeno a los problemas que se habían gestado. En ese año, todo cambió radicalmente, los mercados financieros se cerraron, por los canales no fluía la liquidez y la situación de cada deudor pasó a examinarse con rigor. Con el  cambio abrupto en la posición deudora de nuestra economía frente al exterior, los pasivos brutos pasaron de 540 mil millones al final de 1998 a 2,2 billones en 2008, el país entró en quiebra y sobrevino una profunda recesión que a todos los efectos sigue vigente.
El sector público se resintió profundamente desde entonces, incurriendo en un déficit desorbitado por la caída drástica de los ingresos, reforzada por el estallido de la burbuja inmobiliaria. El Estado, sobre el que acaban descargando todas las tensiones de las administraciones públicas, ha necesitado  de centenares de millones de euros, obtenidos con la emisión de deuda pública en los mercados interior y exterior, ante la imposibilidad de la financiación directa por la autoridad monetaria.  Al final de 2007,  la deuda en circulación del Estado era de 307.000 millones de euros, el 37% del PIB. Al  final de 2012 había subido a 688,000  millones,  el 65% del PIB, y sigue aumentando como corresponde a la evolución deficitaria de las cuentas públicas.
Desde que se admitió la crisis, la política económica ha tenido unos rasgos básicos inamovibles. La pérdida de competitividad de la economía española ha servido de excusa para aplicar a rajatabla las recetas neoliberales y se ha tratado de compensar con el llamado “ajuste interno”, un proceso dirigido a disminuir los salarios y facilitar los despidos para abaratar los precios de las mercancías y servicios españoles, desde el momento en que la vía natural e histórica de la devaluación de la moneda está cegada por el euro. Ajustes, contrarreformas laborales y recortes continuos jalonan la política de los últimos años. Por otra parte, la mal denominada austeridad se ha impuesto brutalmente en la política fiscal, como exigencia de los poderes económicos, haciéndose de la lucha contra el déficit publico el talismán engañoso  de la solución a la crisis.
Esta política ha producido un retroceso social muy doloroso, ha impulsado inconteniblemente el crecimiento del paro y, lo que es fundamental, es inútil. El país se desliza sin freno y  se despeña hacia una fosa profunda. Los determinantes de la crisis siguen intactos cuando no degradados. Los pasivos  exteriores no pueden disminuir sin que se registre un excedente de la balanza de pagos, cosa prácticamente inalcanzable para una economía bastante derruida y de escasa  competitividad,  y la pesada carga de deuda pública no dejará de crecer hasta que se diluya el déficit público, algo que el propio gobierno no alcanza a vislumbrar. La desconfianza es general.
La sociedad en una encrucijada
¿Cómo superar el desastre? La alternativa a la crisis que defiende la Troika y abiertamente el PP pasa por profundizar  en los ajustes,  en la  austeridad y en la destrucción de lo público. La economía española, como ya le ha ocurrido a Grecia o Portugal, cae por el precipicio y se desfondará en el abismo,  con unas consecuencias sociales dramáticas y riesgos políticos de todo signo.
El PSOE, copartícipe activo en el actual diseño económico y social, finge ahora un desacuerdo con el PP y critica su  política suicida, pero sigue amarrado al criterio de que el euro es irreversible.
Las direcciones de los sindicatos mayoritarios, una vez contrastado el error de cálculo cometido con el  sí crítico a Maastricht, denuncian ahora el actual estado de cosas, pero no están en condiciones de proponer medidas anticrisis realmente efectivas ya que no cuestionan con coherencia la Europa construida.
Otras fuerzas, organizaciones y autores de la izquierda critican  la Europa actual y proponen cambios bastante utópicos y proyectos sin fundamento, dado el carácter irreformable de la Europa surgida, sobre todo después de la ampliación de la zona euro al Este. A las carencias originales de la moneda única se añade el peso que ha cobrado Alemania como país hegemónico y la realidad de una descomposición de Europa, aprisionados algunos países en deudas impagables. La imprescindible y urgente necesidad de romper con las ataduras de los Tratados europeos no puede paralizarse ni ocultarse tras propuestas de proyectos de otra naturaleza. Por deseable que sea otra Europa, es ahora inviable, requiere de bases en que sustentarse bien distintas y de la soberanía perdida de cada Estado.
El fracaso del proyecto de construcción  de Europa es inocultable, con independencia de que no sea posible determinar cuándo y cómo se desbaratará la insostenible situación existente.
A los firmantes de este manifiesto  nos parece claro que la Europa de Maastricht no podrá sobrevivir con su actual configuración, tras  los desastres y sufrimientos que ha causado, además de vaciar de contenido la democracia y sustraer la soberanía popular.
También afirmamos que nuestro país no puede salir de la crisis en el marco del euro. Sin moneda propia y sin autonomía monetaria es imposible hacer frente al drama social y económico, tanto más cuanto que la política fiscal también ha quedado anulada con el Pacto de Estabilidad, alevosamente constitucionalizado.
Es precisa una moneda propia para competir y una política monetaria soberana para suministrar liquidez al sistema y estimular una demanda razonable. Y esto como primera condición ineludible, pero en modo alguno suficiente, para poder desarrollar una política avanzada de control público de los sectores estratégicos de la economía, entre ellos la nacionalización de la banca, de reconstrucción del tejido industrial y agrícola, de defensa  y potenciación de  los servicios públicos fundamentales con un poderoso y progresivo  sistema fiscal, de amortiguación de las desigualdades y distribución de la riqueza, del reparto del trabajo para combatir el paro, de  derogar las contrarreformas laborales y de las pensiones, de respeto en serio al medio ambiente, etc., y de  abordar un proceso constituyente que permita recuperar y profundizar la democracia. Por todo ello hay que despreocuparse transitoriamente del déficit público, olvidarse de hacer propuestas imposibles al BCE y dejar de añorar a la  Reserva Federal o el Banco de Inglaterra cuando se puede disponer del Banco de España como  institución equivalente.
El montante de la deuda externa es impagable. Su mayor parte es deuda del sector privado, y corresponde a sus agentes resolver los problemas que se presenten, incluido el sector financiero,  muy comprometido. Por ello rechazamos toda operación de “rescate” de nuestro país y por la misma razón consideramos como deuda completamente ilegitima la contraída por el Estado para proporcionar fondos de salvamento a las entidades crediticias que no hayan sido nacionalizadas.
Con respecto a la deuda pública, el Estado debe realizar una profunda reestructuración de la misma (quita, moratoria, conversión en moneda nacional) que alivie la presión abrumadora que soportan las cuentas públicas. En otro caso, puede darse como irremediable la quiebra del Sector público.
No se nos escapan los problemas y complejidades de los pasos que proponemos, entre otros limitar la libre circulación de capitales. Tampoco nuestro análisis nos impide colaborar en acciones, propuestas y movilizaciones con aquella parte de la ciudadanía y sus
organizaciones que, bajo el efecto del bombardeo mediático al que somos
sometidos o por otros motivos, aún no comparte nuestra opción ante la  encrucijada en que estamos y la necesidad de romper el nudo gordiano del euro. Sin embargo,  ante el desastre que nos envuelve y ante las causas profundas que lo promueven y agudizan,  no podemos mantenernos mudos ni evasivos.  A nuestro entender, hoy la sociedad española, que ya ha entrado en una agonía prolongada y sin esperanza, no dispone de otra  elección que salir del euro para impedir el hundimiento definitivo del país.
Recuperar la soberanía económica perdida, hacer efectiva la soberanía popular, requiere desprenderse de los dogales que nos paralizan, encarar la cruda realidad y dotarse de los medios para trazar un proyecto de supervivencia que, con todas sus dificultades, puede representar también una gran oportunidad para  crear una sociedad soberana, próspera, justa, solidaria, democrática, ecológicamente responsable  y libre.

jueves, 23 de mayo de 2013

Participació dels companys/es d´UNIDESA a la manifestació d´avui 23 Maig a Terrassa

Terrassa 23 Maig

Els companys de la Secció Sindical d´Unidesa han participat aquest migdia en la manifestació que ha tingut lloc a Terrassa en defensa dels convenis col.lectius. En el transcurs del recorregut que s´ha iniciat a l´ajuntament el nostre company  Sergi Martínez, responsable de CCOO de la localitat, ha llegit un manifest  a les portes de la patronal CECOT, denunciant la intenció de la patronal d´intentar bloquejar la negociació col.lectiva emparant-se en la reforma laboral del PP i de CIU i que pot deixar als treballadors i treballadores amb unes condicions tan precàries que no es coneixen des de que hi ha democràcia en aquest país.




lunes, 20 de mayo de 2013

Desconvocada Vaga Metall


Companyes i companys

s´ha desconvocat la vaga del metall al forçar a la patronal a arribar a un preacord pel Conveni del Metall de Catalunya, mantenint l´ultraactivitat.

La vaga i les mobilitzacions ens han servit per demostrar a la patronal que els treballadors i treballadores metal.lúrgics no perdrem el que s´ha aconseguit amb tant d´esfoç i sacrifici.

Nota informativa

miércoles, 15 de mayo de 2013

Manifest vaga 23 M


El 23 de maig, jornada de lluita

Cap feina sense conveni!
Es volen carregar la negociació col·lectiva!

S'ho volen carregar tot, aquesta és la voluntat de la reforma laboral del  PP i CiU que
recollia l'objectiu de la patronal. Fins ara, la reforma laboral ha suposat que a
Catalunya arribem a les 920.000 persones a l’atur, un allau d'ERO, la retallada de
salaris, la destrucció de 100.000 llocs treball només en un any... I per acabar de deixar
sense drets als treballadors/es, ara es volen carregar els convenis col·lectius.
El 7 de juliol prop de 800.000 treballadors es poden quedar sense conveni col·lectiu
d'aplicació, uns altres a final d'any i la resta, d’aquí a un any. Aquest és  l'impacte de
l'anomenada  ultraactivitat. A final d’any el 50% del convenis negociats a Catalunya
poden desaparèixer.

Des del sindicalisme de  CCOO i la UGT de Catalunya  no permetrem la derogació de la
negociació col·lectiva com volen les patronals. Els convenis col·lectius no són una
simple llei que es deroga i prou. Són l’instrument amb el qual els treballadors i les
treballadores hem aconseguit les millores de condicions de treball més importants en
els darrers 30 anys.
La UGT i CCOO de Catalunya no permetrem la desaparició dels convenis col·lectius i,
per tant, davant del bloqueig de la patronal, farem totes les mobilitzacions necessàries,
des de manifestacions fins a vagues, per aconseguir mantenir els convenis col·lectius
com a instruments clau de les relacions laborals a Catalunya.
Cap treballador/a sense conveni, aquest és l’objectiu clar pel qual lluitem. Segurament
cal adaptar la negociació col·lectiva a les noves realitats, però no liquidar-la, com
pretenen les patronals gràcies a la reforma laboral del PP i CiU.

La pèrdua dels convenis per la clàusula d'ultractivitat afecta a tothom. Suposarà que
decaiguin tots els drets aconseguits de tots els convenis que no es renovin; qui tingui
un conveni d’àmbit superior, en passarà a tenir un amb condicions pitjors, i per a qui
no en tingui, la referència serà l’Estatut dels treballadors i el salari mínim
interprofessional, 645 euros. Per això, lluitarem perquè cap treballador/a es quedi
sense conveni.

La ultraactivitat provocarà l’acomiadament de milers  de persones amb més antiguitat,
ja que les empreses contractaran, sigui amb qualificació o sense, amb salari mínim de
645 euros com a referència, i amb jornades laborals més extenses que les de fins ara.
Un país que vol ser competitiu i productiu no pot crear un mercat de treball sense lleis,
on les dobles i triples escales salarials i la competència deslleial entre les empreses
siguin el principi rector de la legislació laboral.

La columna vertebral del marc català de relacions laborals són els convenis  col·lectius
catalans, una reivindicació permanent del sindicalisme, i ara les patronals volen
carregar-se-la. Defensar el país és defensar el benestar i el progrés de les persones;
són els convenis catalans allò que ha aportat a Catalunya més progrés laboral, social i
econòmic. A Catalunya el 40% dels convenis col·lectius tenen un salari mínim de 1.000
euros mentre que a l’Estat només el tenen el 20% dels convenis.

CCOO i la UGT fem una crida a la mobilització del proper 23 de maig, una jornada de
lluita de tots els treballadors amb convenis que la patronal vol eliminar. Però la
mobilització ha de ser de caràcter de general, de tots els treballadors/es. Si no
defensem ara el convenis bloquejats, després acabaran desapareixent tots. La lluita és
molt clara:
CAP FEINA SENSE CONVENI!
ES VOLEN CARREGAR LA NEGOCIACIÓ COL·LECTIVA

viernes, 10 de mayo de 2013

Finalment hi haurà vaga


Companyes i companys

Haurem de lluitar pels nostres drets, salaris i condicions laborals com sempre s'ha fet en aquest país, amb vagues i mobilitzacions.

La patronal continua negant-se a pagar-nos les quantitats pactades l'any passat i que s'ens deuen.Tampoc vol seure a negociar el conveni, amb el que això, com ja sabeu, suposarà per a les nostres butxaques i les nostres condicions laborals.

Us adjuntem la convocatòria de vaga, a la qual ens adherim totalment.



martes, 7 de mayo de 2013

Millores gràcies al conveni del metall durant 35 anys

Companyes i Companys

en el quadre adjunt podeu comprovar quines son les millores introduïdes pel conveni d'indústria que els sindicats han anat negociant durant 35 anys, respecte a l'estatut dels treballadors, mínim legal regulador.

No tindríem les condicions ni els salaris si no hagués estat per aquest esforç realitzat, i que està amenaçat degut a la reforma laboral i a l'interès de la patronal de deixar-ho caure per tornar a pagar salaris de misèria i deixar-nos amb condicions precàries.

Hem d'anar mentalitzant-nos que no ens regalaran res i que ho haurem de lluitar mitjançant mobilitzacions i possiblement una vaga sectorial.

lunes, 6 de mayo de 2013

Subvenciones a los sindicatos


SUBVENCIONES A LOS SINDICATOS

A raíz de los ataques permanentes de los poderes económicos, políticos y mediáticos contra los sindicatos, utilizando argumentos recurrentes como el dinero que se embolsan en concepto de subvenciones, son no pocos los que me han pedido que escriba sobre este tema.
Un artículo elaborados por nuestra Federación de Servicios Financieros y Administrativos me brinda la oportunidad de dar respuesta a estas demandas, partiendo del hecho de que la Constitución Española reconoce a los sindicatos de trabajadores el derecho a constituirse, participar en las políticas públicas y en la planificación económica del Gobierno. Los sindicatos, en función de su representatividad representan a sus afiliados, pero también al conjunto de los trabajadores. Las elecciones sindicales permiten determinar la representatividad de cada sindicato, cosa que no ocurre con las organizaciones empresariales, en las que no hay elecciones libres.
CCOO ha ganado en las elecciones sindicales el derecho a participar en la negociación de la gran mayoría de los convenios colectivos que regulan los derechos y condiciones de trabajo en las empresas.
Los sindicatos reciben del Estado por esta acción sindical que desarrolla las leyes y las adapta a cada sector y empresa 15,7 millones de euros. Hablamos de más de 9.000 convenios y la mayoría de los trabajadores y trabajadoras regulados por un convenio colectivo.
Las organizaciones empresariales, todo hay que decirlo, reciben ayudas similares. Los partidos políticos reciben 84,4 millones de euros, la Casa Real 8,9 millones y la Iglesia Católica, sin reconocimiento constitucional en un Estado Laico, recibe 252 millones de euros.
Las asociaciones juveniles reciben 7,8 millones. La Federación Española de Futbol 4,8 millones. Las empresas privadas de prensa escrita y las televisiones privadas reciben 360 millones de euros, el Cine Español 89,6 millones de euros.
Los curas que trabajan en instituciones públicas como hospitales, cárceles y el ejército, reciben lo mismo que los sindicatos, 15 millones de euros.
Los profesores de religión nos cuentan 600 millones de euros y las subvenciones a los toros 564 millones de euros, aunque sólo merecen el interés del 28 por ciento de los españoles.
No parece mucho, la cantidad que reciben los sindicatos. Sin embargo siguen abundando los ataques según los cuales los sindicatos están comprados y no defienden los intereses de los trabajadores.
Veamos el caso de CCOO. Los más de 1.200.000 afiliados y afiliadas, con el pago de las cuotas, cada mes, aportamos 118 millones de euros al sindicato. Los servicios jurídicos para afiliados y no afiliados, apartan unos 20 millones de euros. Las subvenciones del Estado no llegan a suponer ni el 10 por ciento del total de nuestros ingresos.
Los poderes económicos, salvados de la crisis por el Estado. Los poderes políticos que mantienen sueldos públicos, subvenciones públicas y una corte injustificable de cargos a dedo, asesores, gabinetes, etc.
Los poderes mediáticos, que viven de la subvención y la publicidad de las Administraciones Públicas, saben todo esto, conocen la realidad.
Pero siguen atacando a los sindicatos, porque saben que son la barrera más sólida para frenar la avaricia, la especulación, la corrupción y los cambios que pretenden introducir para, a base de ajustes y recortes, hacer pagar a los trabajadores y sus familias, el coste de la crisis.
Para ello no dudan en utilizar dos tácticas muy ensayadas por los regímenes totalitarios, autoritarios y fascistas: “Las grandes masas sucumben más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña”, “una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad”.
Nosotros elegimos cada día caer o no caer en esta trampa.
Francisco Javier López Martín
Secretario general de CCOO de Madrid