jueves, 29 de agosto de 2013

El fracaso del socialismo liberal del PSOE, ese partido mal llamado de izquierdas


Vicenç Navarro
Ya en 2006, predije qué era lo que ocurriría en España y también lo que le pasaría al partido mayoritario de las izquierdas españolas, el PSOE. En mi libro El subdesarrollo social de España: causas y consecuencias, escrito aquel año, hice una crítica del pensamiento económico del PSOE, prediciendo lo que pasaría y ha pasado. La caída casi en picado del apoyo popular al PSOE a partir de la crisis (y lo que es más importante para explicar el declive, a partir de la respuesta del equipo económico a la crisis) era totalmente previsible.
En lugar de alegrarme de haber acertado en mis estimaciones, me apena llevar razón, pues hubiera sido mejor para el país que yo estuviera equivocado. Las consecuencias de lo ocurrido para España han sido enormemente negativas. En realidad la respuesta del equipo económico del gobierno Zapatero a la crisis preparó el terreno para el desarrollo de las políticas neoliberales del gobierno Rajoy. El camino a seguir lo estableció el gobierno Zapatero, aunque el gobierno Rajoy lo haya transformado en una autopista muy ancha, con cinco carriles, por los cuales pasan todas las políticas más duras del neoliberalismo.
Ni que decir tiene que el gobierno Zapatero dio pasos positivos, y algunos muy positivos, en las áreas de defensa de los derechos humanos, de igualdad de género y también en varias áreas sociales. Pero, en las áreas económicas su comportamiento y respuesta era de libro de texto liberal. Esta doctrina económica quedaba bien plasmada en el libro titulado De nuevo socialismo del que era mentor en economía del candidato y más tarde Presidente Zapatero, el economista Jordi Sevilla.
En el libro, Jordi Sevilla subrayaba la necesidad de bajar impuestos, establecer un tipo único de gravamen, quitar énfasis de las políticas redistributivas, no subir el gasto público, liberar lo que llamaba las energías del sector privado y priorizar el mercado como sistema de reparto de recursos mejor que la intervención pública. Este libro utilizaba un discurso, una narrativa y una argumentación idénticos a los utilizados por los autores de inclinación liberal, a la que debería referirse ahora como neoliberal por su dureza. El famoso discurso del Presidente Zapatero en el que sostuvo que “es de izquierdas bajar impuestos”, dado en el año 2005, derivaba directamente de ese pensamiento económico (ver el capítulo 1.3 “El debate sobre la estrategia socialista: el nuevo socialismo” de la cuarta parte de El Subdesarrollo Social de España, páginas 276-283).
Al discurso del Presidente Zapatero siguió la reforma fiscal de 2006 que rebajó sustancialmente los impuestos, creando, en 2008, un agujero en las cuentas del estado de nada menos que 27.223 millones de euros, que se intentó tapar, al iniciarse la crisis, a base de, entre otras medidas, la congelación de las pensiones. En realidad, el ahorro que el gobierno Zapatero intentó conseguir con esa medida (1.200 millones de euros) se hubiera podido conseguir revirtiendo la bajada del impuesto de sucesiones (2.552 millones de euros), la del impuesto de patrimonio (2.100 millones) y/o la de impuestos de las personas que ingresaban más de 120.000 euros al año (2.500 millones de euros).
Jordi Sevilla había incluso propuesto la introducción de seguros privados en la sanidad pública, a fin de corregir los déficits de gasto público existentes en el sector sanitario. El impacto de esta medida hubiera facilitado la polarización por clase social de la sanidad pública española, tal como ocurre en Catalunya.
La línea liberal aparecía también en las posturas defendidas por Miguel Sebastián, coordinador al principio del programa electoral económico del PSOE y más tarde asesor económico del Presidente Zapatero, antes de pasar a ser Ministro de Industria. Coincidiendo con Jordi Sevilla, subrayó en varias ocasiones (ver su artículo en El País. 14 de abril de 2002) la necesidad de bajar impuestos y no aumentar el gasto público, lo cual significaba que España continuaría siendo uno de los países de la eurozona con menos ingresos al estado y menos gastos en su estado del bienestar. Las propuestas de no aumentar el gasto público de Jordi Sevilla y Miguel Sebastián se hacían en uno de los países, España, con el gasto público (incluido el social) por habitante más bajos de la UE-15, el grupo de países con un desarrollo económico similar al de España.
Por si fuera poco, Miguel Sebastián, en una entrevista en El País (21 de septiembre de 2003), indicó que estaba totalmente en contra del intervencionismo público. Y, mostrando un notable desconocimiento de la realidad estadounidense, se refería al Partido Demócrata (al cual atribuía políticas económicas anti intervencionistas) como modelo para el PSOE. En realidad, el gobierno federal de EEUU es el gobierno más intervencionista de los países de la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo. A través del sector militar, el gobierno federal ha configurado la economía estadounidense. Como bien dijo en su día el Secretario de Defensa de nada menos que la Administración del Presidente Reagan, el Sr. Caspar Weinberger, “el gobierno federal de EEUU tiene la política industrial más avanzada de la OCDE”. Ambos partidos, el Demócrata y el Republicano coinciden en ello. El sector militar industrial está en el centro de la economía estadounidense. Y este sector está dirigido por el estado, gestionado por la Administración Pública. Esto ocurre tanto con las Administraciones Republicanas como con las Demócratas. En realidad, este sector es incluso mayor con la Administración Obama que lo que lo ha sido con Administraciones anteriores.
Su otro comentario en la misma entrevista, señalando el estado del bienestar estadounidense como un referente político para España, también refleja su escaso conocimiento del estado de ese país. En realidad, hay casi un consenso en el panorama político estadounidense acerca de que la sanidad por ejemplo, en EEUU, es un ejemplo de ineficiencia, ineficiencia altamente costosa y sumamente impopular. La privatización de la sanidad y su gestión por las compañías de seguros privadas han sido un “desastre” (mess en inglés, término utilizado por los presidentes Nixon, Bush Sr., Clinton, Bush Jr. y Obama).
Los puntos de vista de Jordi Sevilla y Miguel Sebastián eran representativos de la cultura económica dominante en el gobierno Zapatero, aunque no siempre en el partido PSOE. El carácter presidencialista del gobierno Zapatero explica que se rodeara de economistas que compartían su ideología. Como resultado, el Presidente Zapatero pasó a ser uno de los presidentes menos populares que han existido en España durante la época democrática.
El declive político del PSOE y del PSC
Estas medidas fueron las responsables del colapso político del PSOE, arrastrando con él al PSC en Catalunya. La identificación y defensa del altamente impopular gobierno Zapatero por parte del PSC contribuyó en gran medida a su derrota.
Pero todos los indicadores parecen señalar que no hay plena conciencia de las causas de la derrota o el error de esas políticas económicas. La falta de cambio en la dirección del PSOE es un factor causante del continuo declive. Y su falta de autocrítica contribuye a esta sensación de continuidad. Esta situación se da también en el PSC, donde un economista, Maurici Lucena, que se considera discípulo de Julio Segura y Miguel Sebastián, y admirador de sus políticas, es el segundo de a bordo del PSC y, a la vez, su portavoz parlamentario, que siguiendo la línea liberal responsable ha escrito un libro, En busca de la pócima mágica, donde, sorprendentemente, continúa defendiendo estas políticas. Mientras tanto, todo el debate dentro del PSC, se centra sobre su falta o su exceso de catalanismo. Parece que el PSC no entiende lo que ha pasado, ni en España ni en Catalunya. El tripartito, en contra del mensaje promovido por las fuerzas conservadoras, fue un gobierno progresista que en muchas áreas, incluso las económicas (antes de que llegara la crisis), llevaba la marca socialdemócrata en sus leyes y propuestas. En las áreas sociales, los cambios fueron significativos, lo que explicaba su popularidad, a pesar de tener a los medios, incluidos los públicos, en contra. Fue su defensa de las políticas de Zapatero y su respuesta a la crisis las que determinaron su gran bajada electoral. Hoy, en toda Europa, el fracaso del neoliberalismo es absoluto. Todos los gobiernos socialdemócratas que llevan a cabo este tipo de políticas han colapsado. Y España, incluyendo Catalunya, no ha sido la excepción.

lunes, 26 de agosto de 2013

Lucha de clases y sanidad pública


Armanda B.Ginés
la República.es

Para concitar la repulsa mayoritaria a las medidas privatizadoras de la sanidad pública, muchos colectivos recién llegados a las movilizaciones utilizan la coartada de que todas las iniciativas y protestas no guardan vinculación alguna con motivos ideológicos o similares. No es cierta esa visión restringida del asunto. Detrás de las privatizaciones se esconde el neoliberalismo y una forma radicalmente capitalista de entender un modelo de sociedad concreto. A nadie escapa que a las manifestaciones que se vienen sucediendo desde hace meses han acudido personas por causas muy diversas: la amenaza que pende sobre gran parte de los trabajadores sanitarios en sus empleos, pacientes que han visto como las prestaciones de sistema público se han deteriorado de manera muy notable, ciudadanos que ven la sanidad pública y universal como un derecho fundamental en una sociedad más justa, equitativa, igualitaria, participativa y solidaria y emigrantes irregulares expulsados del sistema público de salud.
Por tanto, detrás de la ofensiva de la derecha para fulminar el sistema público de salud sí hay ideología:una sociedad para ricos y otra para pobres, división que viene dictada por la esencia misma del capitalismo, donde unos tienen el capital suficiente para comprar mano de obra a precio siempre rentable para sus intereses y otros solo cuentan con su fuerza de trabajo para sobrevivir, es decir, comer, vestirse, habitar un hogar hipotecado o en alquiler, en definitiva, reproducir su fuerza laboral para hacer girar la rueda productiva del régimen capitalista.
El negocio de la salud privada se dirige a clientes que pagan sus servicios, mientras que la sanidad pública atiende a pacientes en igualdad de condiciones, sujetos de derechos constitucionales y humanitarios inalienables que con sus impuestos sufragan el propio sistema que les da cobertura. La diferencia entre un sistema y otro es sustancial: clientes privados versus seres humanos con derechos universales imprescriptibles.
El recorte salvaje del gobierno del PP de 7.627 millones de euros (cifra en aumento constante mediante triquiñuelas presupuestarias) a la sanidad pública busca la ruina del sistema por varios caminos: eliminar la universalidad del mismo, aumentar las listas de espera y reducir el personal y las infraestructuras disponibles. A estas ruinas provocadas por el neoliberalismo llegarán como lobos hambrientos las aseguradoras privadas y las empresas interesadas en hacer de la rapiña sus ingentes beneficios futuros. Potencialmente en España cuentan con un mercado de 47 millones de personas.
La feria de mercaderes en la sombra tiene nombres propios, entre otros, Ribera Salud, Sacyr Vallehermoso, Adeslas, Sanitas, Asisa y Capio, empresa cuyos ingresos provenientes de conciertos públicos ya ascienden al 75 por ciento de su cuenta de resultados. La comunidad valenciana, Madrid, Canarias y Castilla-La Mancha son las regiones donde el ritmo de las privatizaciones es más acusado.
En EE.UU., este modelo privatizador a ultranza, que ya lleva décadas en vigor, obliga a 250 millones de personas a contratar seguros médicos complementarios a la deficiente sanidad pública,dejando a los más pobres, unos 50 millones de residentes en suelo estadounidense, sin ninguna cobertura sanitaria. Resulta evidente que aquel que posee medios económicos puede cuidar su salud; el que sobrevive en la indigencia o le es materialmente imposible dedicar una parte de su salario a cuidados sanitarios se queda fuera del sistema.
La actual etapa de privatizaciones no es más que una aceleración de su ritmo para alcanzar las cotas máximas que tiene en mente el PP con sus políticas neoliberales. Privatizar ya se ha hecho desde hace tiempo y mucho. Según el lobby español IDIS del sector privado de la sanidad, este colectivo ya gestiona mediante conciertos con la red pública casi el 90 por ciento de las hemodiálisis, más de la mitad de las radioterapias, cerca del 30 por ciento de los diagnósticos por imagen y el 20 por ciento de la atención hospitalaria, porcentajes que se incrementan a diario de forma opaca a través de decisiones políticas tomadas sin el oportuno debate parlamentario. Es evidente que quieren más, todo si ello es posible.
Casi supone una obviedad señalar que el sector privado busca enfermos rentables, aquellos que maximizan sus beneficios con cuotas de enganche suficientemente caras para no hacer uso en exceso de sus servicios. Distintos estudios a escala internacional indican, que siguiendo esa regla de oro capitalista de ensanchar de forma sostenida el margen de beneficio, hace que la sanidad privada alargue los tiempos de estancia en la UCI y servicios de urgencia para no ocupar plazas regulares no rentables en planta, mezcle a pacientes de diferentes tratamientos en servicios comunes no especializados y de altas hospitalarias prematuras con el propósito de dejar camas vacías para otros clientes potenciales. Esos estudios de largo recorrido también demuestran que en los hospitales privados los brotes infecciosos se producen más asiduamente y que sus tasas de mortalidad son más altas que en la sanidad pública.
Son datos que se ocultan porque los poderes fácticos que alimentan las privatizaciones son enormemente poderosos. Ideológicamente hablando cabría resaltar la terminología que se usa de modo habitual en los medios de comunicación para denostar lo público y alabar lo privado sin que se note mucho el sesgo informativo de cualquier noticia o artículo. Siempre se habla de gasto público y de inversión privada, la intención semántica salta a la vista sin grandes esfuerzos analíticos. Lo público es oneroso y lo privado mira al futuro es la doble idea madre que se transmite por activa y pasiva a la sociedad en su conjunto.
El poderoso lobby farmacéutico
En esta guerra ideológica a favor de lo privado, la industria farmacéutica es un grupo de presión gigantesco y aliado estratégico de las políticas privatizadoras de la sanidad pública.Crea tendencias desde las bases mismas del sistema subvencionando congresos médicos y cursos de especialización universitarios. Muchos facultativos, aun sin ser plenamente consciente de ello, son agentes ideológicos de las multinacionales farmacéuticas y sus mafiosos métodos para abrir mercados a toda costa. La filosofía inquisitorial de estos grandes emporios controla incluso la forma de ser y pensar de la OMS y OMC. Sus ramificaciones alcanzan asimismo los más importantes medios de comunicación a nivel mundial.
La industria farmacéutica necesita más enfermos para lograr mayores beneficios. Curar no es su objetivo central sino aliviar los síntomas para enganchar a los pacientes de por vida a sus remedios químicos. Muchos médicos han denunciado estas realidades, incluso poniendo en riesgo sus carreras profesionales, pero el silencio mediático cubre estas situaciones críticas casi por completo. A las multinacionales farmacéuticas no les importa la salud sino la enfermedad: la buena salud sería un mercado en declive. Además, ellos mismos se arrogan la definición de buena salud, un imposible metafísico pues siempre habrá síntomas inventados por el marketing farmacéutico para que todos pensemos que algo va mal o no demasiado bien en nuestro organismo. Esa duda inducida por la cultura del riesgo casi siempre nos llevará a una consulta médica y de aquí a la farmacia para engancharnos a un placebo o sucedáneo químico o especialidad de marca prácticamente inútil o irrelevante en nuestro proceso psicológico de paciente compulsivo técnicamente enfermo.
Otro dato no menos importante es que la omnipotente industria farmacéutica controla las patentes a escala mundial y de modo casi exclusivo. Cualquier alternativa natural es vetada por ella y los facultativos que la prescriben anatemizados y expulsados de la sabiduría oficial. Lo que no luzca como marca patentada por las multinacionales farmacéuticas no existe a efectos reales. Los daños colaterales que provocan estas situaciones de hegemonía son incalculables en países pobres o con epidemias endémicas: no pueden fabricar principios activos sanadores porque están encarcelados en patentes asesinas cuyos propietarios no las ceden por nada del mundo. Antes muertos (los pobres) que salvar gratis a un ser humano desahuciado. Señoras y señores, esto es capitalismo, pagar o no pagar, he ahí el dilema, o sea, morir o no morir.
La industria farmacéutica de la medicina de la enfermedad se llena la boca diciendo que sus investigaciones son muy costosas, por eso tienen que cubrirlas con el manto de las patentes para sufragar los gastos y obtener un legítimo beneficio. Pero aquí también las estadísticas desmienten sus buenos propósitos: gastan más del doble en promocionar comercialmente sus productos que en investigación real. En internet pueden bucearse datos de esta realidad distorsionada por el marketing de las principales multinacionales del sector.
Un estudio exhaustivo de los franceses Philippe Even y Bernard Debré, Guía de los medicamentos útiles, inútiles o peligrosos, viene a corroborar la tesis de que la industria farmacéutica persigue más el negocio que curar las enfermedades, eso sí con la ayuda inestimable de muchos médicos desaprensivos. Even y Debré analizaron las cualidades terapéuticas de 4.000 fármacos comercializados en Francia, hallando que solo el 25 por ciento eran útiles para los pacientes que las tomaban. La mitad, sin paliativos, eran inútiles, una de cada cinco especialidades provocaban intolerancias varias y una también de cada veinte eran potencialmente peligrosas para la salud. Estamos refiriéndonos a un país desarrollado, en la cima de la globalidad y de la civilización occidental.¿Qué datos alarmantes arrojaría un estudio en países del Tercer Mundo o con sanidad privada mayoritaria?
La sanidad privada, con el apoyo entusiasta del lobby farmacéutico, es un negocio muy nocivo para la salud pública. O entendemos la salud como un derecho fundamental por el simple hecho de nacer ser humano o la selva del capitalismo solo salvará de la enfermedad a los elegidos de la clase pudiente. En realidad, el gasto se reduciría una barbaridad porque solo suponen el uno por ciento de la población mundial; el resto solo somos trabajadores, perfectamente prescindibles e intercambiables por otro clon que solo busque sobrevivir e ir tirando hasta que nuestra fuerza laboral sea incapaz de crear plusvalías para el sistema capitalista. Vivir con dignidad o ir tirando, he ahí el ser o no ser al que nos enfrentamos actualmente. El neoliberalismo únicamente quiere medicina privada de elite para los ricos y asistencialismo caritativo público para los pobres. La salud, como el agua y el aire, debería ser un bien inalienable que no admitiera ni su enajenación ni su especulación mercantil. Hacer frente al neoliberalismo también es luchar por la sanidad pública. 

lunes, 29 de julio de 2013

Tan antiguo y tan actual

Joaquim Costa en 1901


"No he de aconsejar yo que el pueblo de tal o cual provincia, de tal o cual reino, se alce un día como ángel exterminador, cargando con todo el material explosivo de odio, rencores, injusticias, lágrimas y humillaciones de medio siglo, y recorra el país como en una visión apocalíptica, aplicando la tea purificadora a todas las fortalezas del nuevo feudalismo civil en que aquel del siglo XV se ha resuelto, diputaciones, ayuntamientos, alcaldías, delegaciones, agencias, tribunales, gobiernos civiles…, y ahuyente delante de sí a esas docenas de miserables que le tienen secuestrado lo suyo, su libertad, su dignidad y su derecho, y restablezca en fiel la balanza de la ley, prostituida por ellos; yo no he de aconsejar, repito, que tal cosa se haga; pero sí digo que mientras el pueblo, la nación, las masas neutras no tengan gusto por este género de epopeya; que mientras no se hallen en voluntad y en disposición de escribirla y de ejecutarla con todo cuanto sea preciso y llegando hasta donde sea preciso, todos nuestros esfuerzos serán inútiles, la regeneración del país, será imposible. Las hoces no deben emplearse nunca más que en segar mieses; pero es preciso que los que las manejan sepan que sirven también para segar otras cosas, si además de segadores quieren ser ciudadanos; mientras lo ignoren, no formarán un pueblo; serán un rebaño a discreción de un señor; de bota, de zapato o de alpargata, pero de un señor. No he de aconsejar yo que se ponga en acción el “colp de fals” de la canción catalana, ahora tan en boga, tomando el ejemplo de la revolución francesa por donde mancha; pero sí he de decir que en España esa revolución está todavía por hacer; que mientras no se extirpe el cacique, no se habrá hecho la revolución"

Oligarquía y caciquismo, raíces de los males de España



En 1901, Joaquín Costa publicaba uno de los libros más notables de la historia contemporánea de España: “Oligarquía y caciquismo como la forma actual de Gobierno en España”. En un fragmento de ese texto tan fundamental como actual, el genial regeneracionista aragonés, tan poco leído como mal iterpretado, escribía: No he de aconsejar yo que el pueblo de tal o cual provincia, de tal o cual reino, se alce un día como ángel exterminador, cargando con todo el material explosivo de odio, rencores, injusticias, lágrimas y humillaciones de medio siglo, y recorra el país como en una visión apocalíptica, aplicando la tea purificadora a todas las fortalezas del nuevo feudalismo civil en que aquel del siglo XV se ha resuelto, diputaciones, ayuntamientos, alcaldías, delegaciones, agencias, tribunales, gobiernos civiles…, y ahuyente delante de sí a esas docenas de miserables que le tienen secuestrado lo suyo, su libertad, su dignidad y su derecho, y restablezca en fiel la balanza de la ley, prostituida por ellos; yo no he de aconsejar, repito, que tal cosa se haga; pero sí digo que mientras el pueblo, la nación, las masas neutras no tengan gusto por este género de epopeya; que mientras no se hallen en voluntad y en disposición de escribirla y de ejecutarla con todo cuanto sea preciso y llegando hasta donde sea preciso, todos nuestros esfuerzos serán inútiles, la regeneración del país, será imposible. Las hoces no deben emplearse nunca más que en segar mieses; pero es preciso que los que las manejan sepan que sirven también para segar otras cosas, si además de segadores quieren ser ciudadanos; mientras lo ignoren, no formarán un pueblo; serán un rebaño a discreción de un señor; de bota, de zapato o de alpargata, pero de un señor. No he de aconsejar yo que se ponga en acción el “colp de fals” de la canción catalana, ahora tan en boga, tomando el ejemplo de la revolución francesa por donde mancha; pero sí he de decir que en España esa revolución está todavía por hacer; que mientras no se extirpe el cacique, no se habrá hecho la revolución". Pese al paso del tiempo, más de un siglo, los males de España eran muy parecidos a los que hoy aquejan a sus ciudadanos, con el añadido del poder militarista, el hambre y el analfabetismo generalizados, estos dos últimos en avanzado estado de regreso, el primero, ya veremos.
El sistema ideado por Cánovas del Castillo, un malagueño tan inteligente como malvado y cínico que llegó a proponer como primer artículo de la Constitución que él mismo preparaba aquello de “Es español todo el que no puede ser otra cosa”, se basaba en las dos palabras que daban título al libro de Costa: Una oligarquía, camuflada bajo fórmulas aparentemente parlamentarias, que se perpetúa y se sucede en el poder gracias a una extensísima red de caciques, aproximados, clientes, allegados y compinches repartidos por todo el país y agrupados en torno a los dos partidos del régimen, el conservador y el liberal, dejando fuera a cualquier fuerza política, social o económica que no admitiese que las cosas eran así porque no podían ser de otra manera, es decir a la inmensa mayoría. El sistema funcionó durante unos años, quizá más allá del asesinato de Cánovas, de la pérdida de las colonias, de la Regencia, hasta que Alfonso XIII lo empeñó en el avispero de Marruecos y sobrevinieron la Semana Trágica, el Desastre de Annual y el Expediente Picasso, que acusaba al monarca de ser el máximo responsable de la muerte de miles de españoles en el norte de África.
Durante aquel periodo, casi cincuenta años, los presidentes de los distintos gobiernos,Romanones, Dato, Allendesalazar, Toca, García Prieto, cesaban en sus cargos y pasaban directamente a una de las grandes empresas del país, Minas del Riff, Unión de Explosivos, Ferrocarriles, Trasatlántica, Bancos, llevándose consigo a Subsecretarios, Secretarios, Directores Generales, diputados y funcionarios cesantes más próximos. No había problema alguno, se estaba en el Gobierno para hacer negocio, se salía de él para continuarlo, la guerra de Marruecos no era más que un apartado más del espectro mercantil diseñado desde el poder por quienes sólo estaban en él para acrecer sus fortunas y asegurar un futuro secular. De hecho, salvo por algunos periodos en que la libertad de prensa brilló de verdad, la primera Restauración fue el regreso al Antiguo Régimen de un país que no había salido de él al no haber concluido nunca ni la revolución burguesa ni la democrática. Los mismos apellidos –con algún añadido burgués en busca de blasones como los condes deGüell o de Godó- de los gobiernos de entonces formaban parte de la Corte desde tiempo inmemorial.
La segunda Restauración borbónica en un siglo, acaecida en 1975 tras la muerte del genocida Franco, se basó en un pacto no escrito mediante el cual se creaba otro turno pacífico en el poder con la novedad de que en las nacionalidades históricas se podían montar sistemas sui generis paralelos. No se puede negar que entre las primeras elecciones de 1977 y las que llevaron en 1996 a José María Aznar al poder, España vivió un singular periodo de libertad y progreso que permitió acabar con la emigración secular, universalizar la asistencia sanitaria y las pensiones y ampliar derechos que hoy se cuestionan y se limitan de forma gravísima. Sin embargo, las verdaderas clases dirigentes –también con añadidos procedentes del éxito mercantil- continuaron siendo casi las mismas, apenas se tocó a la judicatura, ni a la iglesia –antes al contrario, se le fueron cediendo parcelas presupuestarias cada vez mayores-, ni a la banca, de modo que el modelo productivo apenas se ha modificado, llegando a la locura más disparatada con el ladrillazo propiciado por Aznar, Rajoy, Rato y toda la nomenclatura financiero-industrial del país, de todo el país, incluso de la Unión Europea.
Se hicieron, qué duda cabe, algunos esfuerzos encomiables, como la creación de magníficas universidades en todo el territorio –hecho muy criticado por quienes hoy mandan y dan licencias y licencias a la universidades católicas que crecen por todo el país como níscalos después de las lluvias otoñales-, pero no se dio el paso siguiente, propiciando que, al igual que en la otra Restauración, la política continuase siendo para muchos una cosa doméstica, un instrumento para el medro y el chanchullo que fuere bajo la protección de la inmunidad parlamentaria y de la “pasividad” judicial. Del Consejo de ministros se pasa a Gas Natural, Repsol, Telefónica, Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica, Aguas de Barcelona y tantas otras empresas de carácter necesariamente público que fueron privatizadas para que el beneficio seguro que proporcionaban pasase a engrosar las cuentas corrientes de particulares muy bien encajados en el régimen en vez de al Erario, que somos todos. El trasvase entre los cargos ministeriales y los bancarios se ha vuelto algo tan normal que ya nadie se inmuta porque el ministro de tal ramo pase a la dirección de tal banco o viceversa. Es decir, el actual régimen ha degenerado hasta llegar a ser algo muy parecido –pónganse las distancias que se quieran- al de la Restauración canovista, un régimen endogámico dónde el mérito no importa sometido como está al imperio de los logreros mediocres y aduladores. Y esto, con ser gravísimo, no es lo peor, lo peor es que ha contaminado a todo el sistema productivo: Bancos, eléctricas, gasistas, telefónicas, petroleras no serían lo que son sin la imprescindible ayuda de los sucesivos gobiernos, sin la libertad que se les da para atropellar derechos y caudales de los ciudadanos, sin las decisiones que les permiten actuar como verdaderos oligopolios con tendencias naturales al monopolio; lo peor es que los poderes actúan contra el interés general dentro de una burbuja, perfectamente custodiada por miles de guardianes de la porra sin identificar, desde la que dictan las normas más ultraconservadoras y reaccionarias que pensarse puedan para perpetuar un sistema que está hundiendo al país y, sobre todo, a quienes lo habitan y sufren.
Hoy sabemos que pagamos cuatro veces lo que vale la luz; que los bancos –después de haber montado la que han montado sin que ninguno de sus responsables esté en la cárcel- compran el dinero al 1 y lo venden al 10 a los particulares; que el agua –pregúntenle a Fainé, al ministro y al conseller el gran golpe que preparan al respecto- se va a convertir, privatizada, en uno de los grandes negocios del futuro; que vamos a vivir más según nuestra cuenta corriente; que nuestros hijos podrán tener futuro si sus padres tienen millones para costearles estudios para que trabajen en las empresas o los ministerios familiares; que se condena antes y mucho más rigurosamente a quien roba comida en un supermercado que a quien se carga la segunda caja de ahorros del país; que un señor puede seguir presidiendo un gobierno después de conocerse toda la basura difundida por su empleado el innombrable Bárcenas; que se pagan millones por informes hídricos copiados de El Rincón del Vago; que aquí, a los de la casta, sean de Mallorca, Barcelona, Málaga, Madrid, Pamplona o Murcia no les pasa nada hagan lo que hagan, pero también, que ni usted ni yo podemos más, porque el peso y el hedor que despide tanta miseria y tanto miserable se ha hecho absolutamente insoportable.
Como en la otra Restauración, hay una España ajena a la oligarquía y el caciquismo, preparada, luchadora, consciente, honrada, trabajadora, insobornable, capaz como quien más, vital, emprendedora de verdad, solidaria y libre que terminará imponiendo su razón y su verdad, la razón y la verdad. No les quepa la menor duda. Esto de ahora, ya es pasado.
Nuevatribuna.es

viernes, 26 de julio de 2013

Las tendencias de fondo del empleo continúan siendo netamente negativas, a pesar del alivio estacional


Los datos de la Encuesta de Población Activa muestran un buen comportamiento estacional del empleo, lo que unido a la pronunciada caída de la población activa ha dado lugar a una importante reducción del desempleo en el trimestre.
La reducción del paro es asimismo una buena noticia, pues dejando al margen la caída de la población activa hay un colectivo bastante numeroso de desempleados que, aunque sea estacionalmente, ha encontrado empleo.
Son, en consecuencia, datos sin duda positivos, como todo aumento del empleo y toda reducción del paro, que suponen un alivio estacional para muchas familias.

Sin embargo, el análisis técnico más detallado resulta mucho menos favorable, porque no se reflejan tendencias positivas consolidables y porque se reafirman los graves problemas de fondo, tanto económicos como de composición y características del empleo y de la producción, que padece la economía española.

Así pues, en Economistas Frente a la Crisis (EFC) pensamos que estos datos no deberían dar lugar a valoraciones demagógicas, sino a un análisis riguroso que permita analizar y dar respuesta a los problemas que reflejan.

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Pero, comencemos por explicar brevemente lo que muestra la EPA. Como hemos dicho:

1. Un importante crecimiento del empleo (prácticamente 150.000), pero de carácter estacional, por lo que, aunque sea positivo en sí mismo y alivie momentáneamente la pésima evolución del empleo,no refleja un cambio en las tendencias de fondo del empleo, que continúa cayendo, a tasas más moderadas debido a estos buenos datos trimestrales, pero aún muy negativas: -3,6% interanual.

No puede ser de otra forma porque el empleo no puede crecer sin que la economía recupere un crecimiento robusto, y esto está lejos aún de alcanzarse.

La economía española continúa en recesión y, como señalaba hace pocos días el Banco de España, se mantiene la fortísima caída de la demanda interna debido a las políticas de austeridad y de depresión de los salarios. Tanto consumo como inversión mantienen una contracción considerable, y la positiva evolución de las exportaciones no tiene capacidad para sostener el crecimiento del PIB. Y sin crecimiento no puede haber creación de empleo.

Nada, por lo tanto, ha cambiado lamentablemente en las tendencias de fondo, aunque las actividades estacionales vayan mejor este año. Con la finalización del efecto estacional también se producirá la destrucción de estos empleos. Por eso es preciso que se cree empleo más allá del estacional, y eso requiere superar la recesión y alcanzar el crecimiento económico.

2. La EPA también indica una fortísima caída en la población activa, que se intensifica en este trimestre en medio punto porcentual (la tasa interanual ha pasado del -1,0 al -1,5%).

Hay dos factores que están incidiendo sobre la caída de la población activa: la reducción de la población en edad de trabajar y el efecto desánimo provocado por la propia crisis.

El aumento del empleo estacional no tiene la fuerza suficiente como para compensar el desánimo de tantos millones de parados, la mayoría de los cuales lleva en el desempleo más de dos años.

Esto se refleja (no exclusivamente pero sí con mayor intensidad) en la población extranjera, en la que la población activa se reduce con mucha fuerza a la par que se está reduciendo la población en edad de trabajar (más de doscientos mil en un año, una caída de nada menos que el 4,3%), al tiempo que en este trimestre aumenta de forma significativa el número de inactivos (+61.000).

3. El resultado combinado de la evolución del empleo y de la población activa es una caída del desempleo en cifras muy importantes en el trimestre: -225.000 y una reducción de la tasa de paro cercana a un punto porcentual. Con ello, la cifra de parados cae por debajo de los psicológicos seis millones, aunque la tasa permanece por encima del 26%.

Sin embargo, como hemos dicho esta caída del número de desempleados presenta en su composición y naturaleza dos componentes desfavorables: primero, la transitoriedad, es temporal y a la vuelta del verano el desempleo volverá a subir todo lo que ahora ha bajado por el incremento del empleo estacional, y segundo, que en la otra parte se reduzca debido alabandono del mercado de trabajo de importantes contingentes de trabajadores que antes eran activos y producían o querían hacerlo; hay menos parados debido a que hay menos personas que quieren trabajar, bien por abandonar la búsqueda de empleo, bien por abandonar directamente el país.

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Esta es la interpretación comprensiva de los datos más globales de la EPA del segundo trimestre. Junto a ello, merece la pena destacar algunos datos significativos más.

Por una parte, la destrucción de empleo asalariado indefinido que se continúa produciendo, y que de hecho se ha acelerado de forma importante este trimestre al pasar la tasa de variación del -3,5% al -4%. Junto a ello, todo el empleo creado utiliza la contratación temporal.Al tiempo, prosigue la sustitución de empleo a tiempo completo por empleo parcial, claramente en términos interanuales, aunque en este trimestre se refleja de forma más matizada al crecer también el empleo a jornada completa, si bien claramente menos que a tiempo parcial.

Todo esto indica los problemas de la modificación del marco laboral realizado por la reforma del mercado de trabajo: porque no ha aprovechado la ocasión para superar la temporalidad y precariedad del empleo (porque en buena parte la estacionalidad es estable, regular y repetitiva y por lo tanto se podría cubrir con contratos fijos discontinuos y no con contratos temporales precarios), y porque aumentando la facilidad de despido ha provocado una intensificación de la destrucción del empleo indefinido y justamente en plena recesión económica.

La segunda cuestión que merece un comentario es la referida a losdatos territoriales, que confirman el análisis que hemos realizado:

El aumento del empleo se concentra especialmente en las CCAA con mayor actividad turística (Baleares y el eje mediterráneo).
• La reducción de la población activa se produce especialmente en las CCAA con mayor proporción de población extranjera (Madrid, Cataluña, Canarias, etc.)
• La combinación de ambos factores explica las CCAA en las que se han producido los mayores descensos del paro (Madrid, Baleares, Andalucía, Cataluña, Canarias).

Asimismo hay que llamar la atención sobre las gravísimas tasas de paro de seis CCAA que rozan o superan cifras del treinta por ciento.

                                                      ÷÷÷
En suma, estamos ante un trimestre cuyos datos en principio claramente positivos presentan muchas sombras porque desgraciadamente el aumento del empleo no se va a consolidar mientras no se supere la recesión y no crezca la economía, y porque una parte del positivo dato del paro se debe al abandono de la actividad laboral de un volumen de personas que antes trabajaban y buscaban hacerlo.

Con todo ello, estos datos ponen en evidencia los dos principales problemas de la política económica española: las políticas de austeridad, cuyos recortes en el gasto público están provocando la recesión económica y la destrucción de empleo, y la reforma del mercado de trabajo que, aparte de ocasionar una grave depresión salarial que acentúa la recesión, está incrementando la precariedad del empleo, al sustituir empleo de más calidad por empleo temporal y a tiempo parcial.


Economistas frente a la crisis

Infolibre.com

jueves, 25 de julio de 2013

Nota conveni metall

Companyes i companys

us adjuntem la nota sobre la darrera reunió mantinguda amb la patronal del metall per tal d´avançar en la negociació del conveni del metall, i a on una vegada més s´han negat a pactar un acord salarial ni de futur ni del deute pendent que tenen amb nosaltres.



L’ACTITUD OPORTUNISTA DE LA PATRONAL ENS ABOCA NOVAMENT AL CONFLICTE
En la reunió del passat 9 de juliol vam acordar reunir les comissions negociadores dels quatre convenis
provincials del metall de Catalunya per abordar la  problemàtica sorgida arran de la negativa de les
diferents patronals a abonar el deute salarial pendent de 2012.
La FI.CCOO.CAT i l’MCA-UGT de Catalunya fem una valoració negativa de la ronda de reunions
mantingudes, ja que ha estat impossible tancar cap acord d’abonament de les revisions salarials de l’any
2012. Hem insistit en fer possible l’acord i hem presentat una proposta de pagament íntegre i
flexibilització de l’abonament del deute, preveient un termini de fins a quatre anys en alguns casos. A
excepció de Tarragona, on estem pendents de mantenir una nova reunió el dia 31 de juliol, en la qual
intentarem tancar el tema de forma definitiva, ja no serà possible actualitzar les taules salarials de 2013
aquest mes de juliol.
De la mateixa manera, en la reunió de la Comissió de Negociació del Conveni del metall de Catalunya
realitzada aquest dimarts, 23 de juliol, tampoc va ser possible avançar en la concreció dels II AENC 2012-
2014 en l’àmbit del metall de Catalunya.
No entenem la negativa patronal a acceptar la proposta sindical presentada en les diferents meses de
negociació. És incomprensible com es pot rebutjar una proposta sindical de revisió i increment salarial
que, en matèria de costos salarials, permet guanyar competitivitat a les empreses, ja que es basa en
flexibilitzar el pagament del deute pendent i en uns increments salarials moderats per als propers 2013,
2014 i 2015. En aquest punt, la FI.CCOO.CAT i l’MCA-UGT volem manifestar de forma clara que el
termini per poder abordar la negociació del deute s’acaba aquest mes de juliol. Així mateix, si la
proposta d’aplicar el que patronals i sindicats hem signat a escala estatal en el II AENC no serveix,
haurem de replantejar la nostra proposta d’increments salarials.
D’aquesta manera, comencem a preparar de forma immediata l’escenari del conflicte jurídic i social.
Com que l’actitud oportunista de la patronal no els permet veure les nostres propostes en clau positiva,
reclamarem l’abonament del deute pendent davant els tribunals de justícia i tornarem a tensionar els
sectors siderometal·lúrgics per tal d’aconseguir un acord en matèria d’increments salarials per als anys
2013, 2014 i 2015.
     
Durant les pròximes setmanes, les dues federacions  emplaçarem els nostres gabinets jurídics a fer
efectiva la demanda del deute durant el mes de setembre, i realitzarem una campanya d’informació
sectorial amb assemblees de delegats i a les empreses per informar els metal·lúrgics i metal·lúrgiques
de la situació i de l’estratègia de mobilització per a la propera tardor.
Barcelona, 25 de juliol de 2013

miércoles, 24 de julio de 2013

Sentencia ultraactividad


La Audiencia Nacional avala la ultraactividad de los convenios colectivos pactados antes de la reforma laboral

A U D I E N C I A  N A C I O N A L
Sala de lo Social
Núm. de Procedimiento: 0000205/2013
Tipo de Procedimiento: DEMANDA
Ponente IIma. Sra.:
Dª. MARIA CAROLINA SAN MARTÍN MAZZUCCONI
S E N T E N C I A Nº: 0149/2013
23/07/2013

·         Los jueces entienden que habría que estudiar la voluntad de ambas partes a la hora de aplicar la ultraactividad.

·         La Sala de lo Social reconoce que la reforma laboral "pierde fuerza" con su decisión, pero entiende que el legislador debió sopesarlo.

La Sala de lo Social de la Audiencia Nacional considera que las condiciones laborales de los trabajadores plasmadas en los convenios colectivos mantienen su vigencia hasta que se produzca un nuevo acuerdo de convenio colectivo, aunque la reforma del mercado laboral, estableció un año máximo de período de ultraactividad desde la denuncia del mismo y que para aquellos convenios que hubieran sido denunciados antes de su entrada en vigor, esta finalizaba el 8 de julio de 2013.
En su primera sentencia sobre la 'ultraactividad' de los convenios colectivos tras la entrada en vigor de la nueva normativa laboral, los jueces entienden que el periodo de un año de vigencia de los convenios una vez denunciado, no puede aplicarse de forma inflexible y por ello fallan:

“Estimamos la demanda interpuesta por XXXXXXXXXXX, y en consecuencia declaramos que en tanto no se produzca la entrada en vigor del convenio colectivo que haya de sustituir al XXXXXXXXXXXX, el contenido normativo de dicho Convenio Colectivo permanecen vigentes.”

Según la interpretación de la Sala de lo Social, habría que estudiar la voluntad de ambas partes a la hora de aplicar la ultraactividad, es decir, la vigencia de sus condiciones más allá del periodo para el que fueron pactadas. “La posibilidad de limitar la ultraactividad a un año siempre ha estado disponible para las partes, y escogieron no establecerla, por lo que mal puede decirse que no era su voluntad desplazar el régimen de ultraactividad anual que el legislador ahora propone", señala la resolución sobre el caso.

Los magistrados subrayan la existencia de varios elementos que "apuntalan el reconocimiento de validez de los pactos previos" y envían un mensaje al Gobierno: "Otra cosa es que en la práctica, dada la gran cantidad de convenios previos a la reforma, el cambio legislativo pierda fuerza. Pero tal consideración competía al legislador a la hora de diseñar la norma y hemos de presumir que fue sopesada".


CARLOS CASANOVAS
Secretario general
Sección sindical intercentros CCOO
UNIDESA

La lucha entre el capital-trabajo: el origen de la crisis actual


En la extensísima literatura escrita sobre las causas de la crisis actual, pocos autores se han centrado en el conflicto capital-trabajo (lo que solía llamarse “lucha de clases”). Una posible causa de ello es la atención que ha tenido la crisis financiera como supuesta causa única de la recesión. Eso ha desviado a los analistas del contexto económico y político que determinó y configuró la crisis financiera así como la económica, la social y la política. En realidad no se puede analizar cada una de ellas y la manera como están relacionadas sin referirse a tal conflicto capital/trabajo. Como bien dijo Marx: “La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases”. Y las crisis actuales son un claro ejemplo de ello.
Durante el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, el conflicto renta del capital versus renta del trabajo se apaciguó gracias a un pacto entre los dos adversarios. Este pacto determinó que los salarios, incluyendo el salario social (con aumento de la protección social basada en el desarrollo de los servicios públicos del Estado del Bienestar) evolucionaran con el aumento de la productividad. Consecuencia de ello: las rentas del trabajo subieron considerablemente, alcanzando su máximo (a los dos lados del Atlántico Norte) en la década de 1970 (la participación de los salarios, en términos de compensación por empleado, en EEUU fue del 70% del PIB; en los países que serían más tarde la UE-15, este porcentaje era el 72,9%; en Alemania un 70,4%; en Francia un 74,3%; en Italia un 72,2%; en el Reino Unido un 74,3% y en España un 72,4%).
A finales de la década de 1970 y principios de los años 1980, este pacto social se rompió como consecuencia de la rebelión del capital ante los avances del mundo del trabajo. La respuesta del capital fue el desarrollo de una cultura económica nueva basada en el liberalismo, pero con una mayor agresividad. Es lo que llamamos el neoliberalismo, cuyo objetivo es recuperar el terreno perdido mediante el debilitamiento del mundo del trabajo. A partir de entonces, el crecimiento de la productividad no se tradujo tanto en el incremento de las rentas del trabajo, sino en el aumento de las rentas del capital. Y esta respuesta, mediante el desarrollo de las políticas neoliberales (que constituían un ataque frontal a la población trabajadora), fue muy exitosa: las rentas del trabajo descendieron en la gran mayoría de países citados anteriormente. En EEUU pasaron a representar en 2012 el 63,6% del PIB; en los países de la UE-15 el 66,5%; en Alemania el 65,2%; en Francia el 68,2%; en Italia el 64,4%; en el Reino Unido el 72,7%; y en España el 58,4%. El descenso de las rentas del trabajo durante el periodo 1981-2012 fue de un 5,5% en EEUU, un 6,9% en la UE-15, un 5,4% en Alemania, un 8,5% en Francia, un 7,1% en Italia, un 1,9% en el Reino Unido y un 14,6% en España, siendo este último país donde tal descenso fue mayor.
Tales políticas fueron iniciadas en 1979 en el Reino Unido la Primera Ministra Margaret Thatcher y en 1980en Estados Unidos por el presidente Ronald Reagan. También fueron aceptadas como “inevitables y necesarias” por el gobierno socialista de François Mitterrand en Francia en 1983, al sostener que su programa de clara orientación  keynesiana (con el cual había sido elegido en 1980) no podía aplicarse debido a la europeización y globalización de la economía, postura sostenida por la corriente dominante dentro de la socialdemocracia europea conocida  como Tercera Vía (en España, a partir de 1982, por los gobiernos socialistas de Felipe González).
La aplicación de estas políticas neoliberales, definidas como “socio-liberales” caracterizaron las políticas de los gobiernos socialdemócratas en la UE. Todas ellas tenían como objetivo facilitar la integración de las economías de los países de la UE en el mundo globalizado, aumentando su competitividad a base de estimular las exportaciones a costa de la reducción de la demanda doméstica, reduciendo los salarios. Una consecuencia de estas políticas fue que el aumento de la productividad no repercutió en el aumento salarial, sino en el aumento de las rentas del capital.
Para alcanzar este objetivo, el desempleo fue un componente clave para disciplinar al mundo del trabajo. En todos estos países, el desempleo aumentó enormemente. Pasó de ser un 4,8% en EEUU en 1970 a un 9,6% en 2010. En los países de la UE-15 pasó de un 2,2% a un 9,6%; en Alemania de un 0,6% a un 7,1%; en Francia de un 1,8% a un 9,8%; en Italia de un 4,9% a un 8,4%; en el Reino Unido de un 1,7% a un 7,8% y en España de un 2,4% a un 20,1%, siendo este crecimiento mayor en este último país.
Esta polarización de las rentas, con gran crecimiento de las rentas de capital a costa de las rentas del trabajo, es el origen de las crisis económicas y financieras. La disminución de las rentas del trabajo creó un gran problema de escasez de demanda privada. Pero esta pasó desapercibida como consecuencia de varios hechos. Uno de ellos fue la reunificación alemana en 1990 y el enorme gasto público que la acompañó (a fin de incorporar el Este de Alemania al Oeste y facilitar la expansión de la Alemania Occidental en la Oriental), que se financió principalmente a base de aumentar el déficit público de Alemania, pasando de estar en superávit en 1989 (0,1% del PIB) a tener déficit cada año desde entonces y alcanzando un 3,4% de déficit en 1996. Alemania siguió, pues, una política de estímulo a través del gasto público, que (como resultado de su tamaño y centralidad) benefició a toda la economía europea.
El segundo hecho fue el enorme endeudamiento de la población. Los créditos baratos concedidos por el sistema bancario retrasaron el impacto que el descenso de las rentas del trabajo tuvo en la reducción de la demanda. Este endeudamiento fue facilitado en Europa por la creación del euro, que tuvo como consecuencia la tendencia a hacer confluir los intereses de los países de la Eurozona con los de Alemania. La sustitución del marco alemán y la de todas las monedas de la Eurozona por el euro, tuvo como consecuencia la “alemanización” de los intereses monetarios. España es un claro ejemplo. El precio del crédito nunca había sido tan bajo, facilitando el enorme endeudamiento de las familias (y empresas) españolas, pasando así desapercibida la enorme pérdida de capacidad adquisitiva de la población trabajadora.
Por otra parte, la gran acumulación de capital (resultado de que la mayor parte del aumento de riqueza de los países, causado por el aumento de la productividad, sirviera predominantemente a aumentar las rentas del capital en lugar de las rentas del trabajo) explica el aumento de las actividades especulativas, incluyendo la aparición de las burbujas, de las cuales las inmobiliarias fueron las más comunes, aunque no las únicas. La rentabilidad era mucho más elevada en el sector especulativo que en el productivo, el cual estaba algo estancado, como resultado de la disminución de la demanda. El crecimiento del capital financiero fue la característica de este periodo a los dos lados del Atlántico Norte, crecimiento resultante del endeudamiento y de las actividades especulativas. Este crecimiento se basaba, en parte, en la necesidad de endeudarse, debido al continuo descenso del crecimiento anual de los salarios en todos estos países, una situación especialmente acentuada en los países de la UE-15 (los más ricos). Así, tal crecimiento anual medio en los países de la Eurozona descendió de un 3,5% en el periodo 1991-2000 a un 2,4% en el periodo 2001-2010; en Alemania de un 3,2% a un 1,1% y en España de un 4,9% a un 3,6%.
Los establishments financieros y políticos de la Unión Europea creyeron que la crisis financiera estaba creada y originada por el colapso del banco estadounidense Lehman Brothers y se limitaría al sector bancario de EEUU. Thomas Palley, una de las mentes económicas más claras de EEUU y más desconocidas en Europa, cita al que era Ministro de Finanzas alemán, el socialista Peer Steinbrück (candidato del SPD a la cancillería en las elecciones del próximo 22 de septiembre) que profetizó que aquello –resultado de las debilidades del sistema financiero estadounidense- significaría el fin del estatus de EEUU como gran poder financiero. Este colapso del dólar, según él, beneficiaría al euro.
La gran ironía de estas predicciones es que quien al final salvó a la banca alemana fue el Federal Reserve Board (FRB), el Banco Central de EEUU. El modelo alemán basado en la exportación hizo a la banca alemana enormemente vulnerable a ser contaminada. Los bancos alemanes estaban masivamente intoxicados con los productos especulativos (subprimes) de la banca estadounidense. Grandes bancos (como el Sachsen LB, el IKB Deutsche Industriebank, el Deutsche Bank, el Commerzbank, el Dresdner Bank o el Hypo Real Estate) así como las Cajas (como BayernLB, WestLB y DZ Bank) entraron en el periodo 2007-2009 en una enorme crisis de solvencia, teniendo que ser todos rescatados, muchos de ellos, por cierto, con la ayuda del Reserva Federal de EEUU.
La orientación económica, basada en la exportación (algo típico del modelo liberal), había contagiado profundamente al capital financiero alemán, como resultado de sus inversiones financieras tanto en la banca estadounidense (llena de productos tóxicos) como en los países periféricos llamados PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España) y más tarde GIPSI (con la incorporación de Italia), llenas de actividades especulativas de tipo inmobiliario. En realidad la crisis financiera alemana y europea era incluso peor que la estadounidense y, cuando la enorme burbuja especulativa explotó (al paralizarse la banca alemana), apareció con toda crudeza el enorme problema del endeudamiento causado por la reducción de la demanda, ella misma provocada por la bajada de la renta del trabajo.
Una de las causas de ello es la arquitectura del sistema de gobierno del euro, resultado del dominio del capital financiero en  su gobernanza. Tal sistema de gobierno es producto de un diseño neoliberal que se basa, en parte, en la diferencia de comportamientos entre el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal y, en parte, en el distinto tipo de modelo exportador de EEUU y la Eurozona (multipolar en EEUU y centrado en la propia Eurozona en el caso europeo).
El BCE no es un banco central. La Reserva Federal sí lo es. El BCE no presta dinero a los Estados y no los protege frente a la especulación de los mercados financieros. De ahí que los Estados periféricos estén tan desprotegidos, pagando unos intereses claramente abusivos que han dado pie a la enorme burbuja de la deuda pública de estos países. Esto no ocurre en EEUU. La Reserva Federal protege al Estado norteamericano. California tiene una deuda pública tan preocupante como lo es la griega, pero esto no es una situación asfixiante para su economía. Sí lo es en Grecia.
A la luz de estos datos es absurdo que se acuse a los países periféricos de haber causado la crisis debido a su falta de disciplina fiscal. España e Irlanda estaban en superávit en sus cuentas del Estado durante todo el periodo 2005-2007. Eran los discípulos predilectos de la escuela neoliberal, dirigida por la Comisión Europea, siendo el Ministro Pedro Solbes, que había sido Comisario de Asuntos Económicos de la UE, el arquitecto de tal ortodoxia. En realidad, Alemania, durante el periodo 2002-2007, tuvo déficits públicos mayores que la supuestamente indisciplinada España.
No fue su inexistente falta de disciplina, sino la falta de un Banco Central que apoyara su deuda pública lo que causó el crecimiento de los intereses de la deuda pública, provista por los bancos alemanes entre otros, que se beneficiaron de la elevada prima de riesgo. El fin primordial de las medidas de recortes del gasto público, incluyendo el gasto público social, es pagar los intereses a la banca alemana, entre otros. El enorme sacrificio de los países GIPSI no tiene nada que ver con la explicación que se da en los medios y otros fórums de difusión del pensamiento neoliberal que atribuyen los recortes a la necesidad de corregir sus excesos, sino a pagar a una banca que controla el BCE que, en lugar de proteger a los Estados, los debilita para que tengan que pagar mayores cantidades a la banca. La evidencia de ello es abrumadora. El famoso rescate a la banca española es, en realidad, el rescate a la banca europea, incluyendo la alemana, la cual tiene invertidos más de 200.000 millones de euros en activos financieros españoles.
Una variación de esta explicación es el argumento de que el problema de la Eurozona es el grado del diferencial de competitividad, con alta competitividad en el centro –Alemania y Países Bajos- y reducida competitividad en el sur –GIPSI-. Este diferencial explica que los primeros tengan balanzas de comercio exterior positivas (exportan más que importan), mientras que los segundos las tengan negativas (es decir, importan más de lo que exportan). De ahí que la solución pase por un mayor crecimiento de la competitividad de los segundos. Y la mejor manera es bajar los salarios (lo que se llama devaluación doméstica).
Pero tal explicación tiene serios problemas. En primer lugar, ni Irlanda ni Italia tenían balanzas comerciales negativas cuando la crisis se inició. Es más, el crecimiento del componente negativo de la balanza de pagos en los países GIPSI se debió predominantemente al aumento de las importaciones, resultado del endeudamiento, no del descenso de la productividad o competitividad. Y ahora la mejora de su balanza comercial se debe a su escasa demanda. En ambos casos, poco que ver con cambios en la competitividad. En realidad, la productividad laboral estandarizada por actividad económica no es sustancialmente diferente en España que en Alemania. El problema, pues, no puede explicarse por un diferencial de competitividad, sino por un diferencial de demanda, acentuado a nivel europeo por un problema estructural, resultado del descenso de las rentas del trabajo. El motor de la economía de la eurozona se basa en el modelo exportador alemán, cuyo éxito se basa en la moderación salarial alemana (con salarios muy por debajo del nivel que les corresponde por el nivel de productividad), en la imposibilidad de los países periféricos de poder reducir el precio de su moneda (beneficiando a Alemania con ello), en la enorme concentración de euros, la movilidad de capitales de la periferia al centro y el dominio de las estructuras financieras, a través de la enorme influencia sobre el BCE que no actúa como un Banco Central. Ver la balanza de pagos como resultado de una diferencia de productividad es profundamente erróneo.
En realidad, Alemania debería actuar como motor estimulante de la economía, no mediante el aumento de sus exportaciones (basadas en bajos salarios), sino en un crecimiento de su demanda doméstica, incrementando sus salarios y su escasa protección social. El trabajador alemán tiene más en común con los trabajadores de los países GIPSI que con su establishment financiero y exportador. Y en los países periféricos deberían seguirse también políticas de estímulo, revirtiendo las políticas de austeridad que están contribuyendo a la recesión, además del malestar de las clases populares; políticas a las que se opondrán los agentes del capital, pues éstos verán reducidos sus ingresos. Así de claro. Marx, después de todo, llevaba razón.
Vicenç Navarro

martes, 23 de julio de 2013

Hail, Deutschland!


Somos conscientes en los países del Euro-Sur (Portugal, España, Italia, Grecia, Malta, Chipre…) del retroceso en los derechos, libertades y prestaciones que estamos sufriendo o, anestesiados por la crisis, aceptamos como algo pasajero y temporal dichos retrocesos? El último ejemplo lo tenemos en la visita del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, a Grecia, que ha supuesto la limitación del derecho a la libre manifestación en el centro de Atenas durante once horas, prohibiendo la reunión de más de tres personas que porten pancartas o griten consignas.
Esta medida ya se impuso en la última visita que hizo a Atenas la canciller alemana, Angela Merkel, en octubre de 2012. Y parece que los griegos, con mayor o menor resignación, han aceptado sin más la restricción de su derecho a la libre manifestación para no molestar a un Gobierno ajeno. El precedente es muy grave aunque, lamentablemente, uno más de los que se suma a la lista de recortes de derechos y libertades en los países del Euro-Sur.
Y todo para no llevar la contraria al Gobierno alemán, que está convirtiendo al Euro-Sur en su coto privado de caza, imponiendo a sus países unas durísimas condiciones y reformas económicas a cambio de rescates financieros que tienen como objetivo principal el reintegro de la deuda que dichos países tienen contraída principalmente con las entidades financieras alemanas, que durante años financiaron alegremente la expansión económica del Euro-Sur sin advertir a nadie de los riesgos, para no reducir los beneficios que dichas entidades financieras obtenían de aquella orgía de préstamos y créditos.
Además de pasear por el centro de Atenas sin que ningún humillado griego lo moleste, el señor Schäuble se permite el lujo de instruir a los gobiernos del Euro-Sur a que cumplan con las reformas laborales impuestas a cambio de los rescates financieros otorgados, entre los que está el de España, que fue un rescate destinado íntegramente a la banca. Y, así, acaba de decir que la limitación al despido de los trabajadores mayores impide la contratación de trabajadores jóvenes, pero que dicha limitación está bien porque impide que los más veteranos, con más experiencia, puedan ser despedidos, aunque eso mismo dificulte la contratación de jóvenes. ¿En qué quedamos, señor Schäuble?
¿Qué mensaje está enviando Schäuble a los gobiernos del Euro-Sur, que reduzcan aún más las indemnizaciones por despido a los trabajadores indefinidos y que, además, eso se pueda hacer con carácter retroactivo, vulnerando incluso ese principio fundamental de algún ordenamiento jurídico como el nuestro, el español?
¿Por qué no se aplica Schäuble su propia receta y dimite, con una indemnización ridícula, dando paso a un ministro de Finanzas mucho más joven que él?
Franci Xavier Muñoz
*Secretario de Organización de ISI ES