viernes, 6 de septiembre de 2013

La responsabilidad social frente a la caridad organizada




Si estrangulas a alguien hasta que no le quede prácticamente oxígeno, su cara delatará que prefiere respirar, aunque sea mediante respiración asistida, que morirse asfixiado. Si condenas a alguien al paro de larga duración, con una familia a la que mantener, seguramente preferirá un minijob precario y esclavo que dejar morir de hambre a su familia. Si recortas y saqueas el dinero público destinado a educación, dedicándolo a rescatar entidades bancarias y financieras que vivieron por encima de nuestras posibilidades, la caridad, el mecenazgo, las donaciones “filantrópicas” y los “padrinos” empezarán a parecer alternativas “razonables”, o al menos alternativas posibles para algunos gestores universitarios, ante la destrucción y el desmantelamiento que vive actualmente la Universidad y la investigación pública.
Es la denominada “doctrina del Shock” que tan magistralmente ha analizado Noami Klein en su libro subtitulado “El auge del capitalismo del desastre”. La terapia de shock que se impone mediante reformas continuas, que destruyen instituciones y bienes públicos, generando “atractivas oportunidades de mercado”, provocan situaciones de trauma colectivo que facilitan los programas de ajuste. Las sociedades en estado de shock, analiza esta autora, renuncian a valores que de otro modo defenderían con entereza.
Esto es lo que entiendo que le está pasando a la presidenta de la CRUE y rectora de la Universidad de Málaga o al rector de la Complutense. Sus propuestas de crear bolsas de caridad captando “donaciones” de empresas y particulares para costear los estudios a alumnado sin recursos, parecen confirmar que son víctimas del electroshock neoliberal.
La propuesta de “bolsa de donativos” que la máxima autoridad universitaria nos presenta como alternativa a los recortes del Partido Popular no hace sino profundizar la lógica brifonte del conservadurismo neoliberal más rancio: recortar derechos básicos, accesibles a toda la población, para convertirlos en una mal entendida “caridad” que “generosos padrinos” otorgarán a algunos elegidos para ser rescatados del pozo sin fondo que a todos los demás han arrojado los recortes sociales. Recortes en la financiación pública destinada a los derechos y servicios básicos, como educación, porque se ha tomado la decisión política de destinarlos a rescatar “sus” bancos y “sus” grandes consorcios empresariales y financieros.
Parece que volvemos a la época que el director de cine Berlanga retrataba en su película “Plácido”, donde describía la tradicional campaña navideña en la España de la posguerra basada en el lema "Siente a un pobre a su mesa". Convertir las Universidades públicas en ONGs que piden “apadrinar” estudiantes no sólo es de por sí indignante en el actual contexto de recortes de derechos, sino que supone un auténtico atentado contra los derechos conquistados por la ciudadanía y contra la obligación política ineludible consagrada en la Constitución de garantizar este derecho fundamental a la educación. Retroceder a la época donde sólo quienes tenían mecenas podían acceder a los estudios superiores supone una regresión histórica en la conquista de los derechos sociales.
Según esta filosofía de la mezquindad, parece que los 30.000 estudiantes que fuentes de EL PAIS calculan están al borde de la expulsión de la Universidad por no poder pagar sus estudios universitarios, se verán abocados a poner un anuncio en el periódico o deambular por las calles de nuestras ciudades con carteles que anuncien “se busca padrino para estudiante pobre” para no ser expulsados de los “templos del saber” por querer formarse y tener un título universitario.
Recordemos que desde el 2010 el PP ha recortado 1.200 millones a las Universidades Públicas y que las Comunidades Autónomas deben a las Universidades 1.000 millones de euros. Que el PP ha encarecido los precios de las matrículas de las Universidades Públicas, oscilando la subida entre el 22% y el 92% en buena parte de las Comunidades gobernadas por partidos conservadores y muchísimo más los másteres y las repeticiones de curso, llegando en algunos casos al 362% de incremento. Igualmente el PP ha recortado sustancialmente las becas y ayudas a los estudios y ha endurecido los requisitos para conseguirlas y mantenerlas. Si a esto sumamos que han recortado más de 13.000 puestos de trabajo en los últimos cinco años en las Universidades públicas, mientras que el número de estudiantes creció casi en 90.000, nos encontraremos con el dilema del inicio: si estrangulas las Universidades públicas hasta que no les quede prácticamente oxígeno, prefieren respirar, aunque sea mediante respiración asistida, que morirse asfixiadas. El gran problema es el “precio” de esa respiración asistida.
Porque las “donaciones” filantrópicas pueden ser una ínfima minoría, como la pensionista que relata la rectora de Málaga, que se ofrecía a pagarle los estudios a un alumno que se hubiera quedado fuera de la enseñanza superior por problemas económicos. Es loable este gesto de solidaridad y apoyo, pero la inmensa mayoría de los “filántropos” son quienes tienen recursos y se han enriquecido lo suficiente como para enfocarlo como una “oportunidad” y una inversión, con su correspondiente desgravación fiscal por supuesto. Porque lo que se ha venido comprobando en el ámbito anglosajón, donde estas prácticas son más habituales, es que quien paga manda.
Son los patrocinadores y donantes quienes establecen las políticas y orientaciones de las Universidades. Tal como nos augura la nueva reforma universitaria auspiciada por el PP en España, pero cuyas estrategias básicas ya se empezaron a implementar con anterioridad, introduciendo los Consejos Sociales como espacios de participación empresarial y que se está convirtiendo en lobby de presión de las grandes compañías y donantes en el ámbito universitario. No son precisamente los movimientos sociales, las plataformas antideshaucios, las ONGs, los movimientos feministas, quienes están sentados en los Consejos Sociales. No son precisamente los trabajadores y trabajadoras de este país, expoliados sistemáticamente por las reformas laborales o de pensiones y que han dejado su piel para que sus impuestos rescataran a los bancos, los que pueden hacer donaciones. Es esa España del 1%, la “marca España”, la que De Guindos afirma que crecerá en el 2014 por las reformas hechas por “sus” dirigentes políticos, la que puede verlo como una “oportunidad” de negocio.
Se genera así un círculo vicioso, donde los recortes en la financiación pública de la universidad son considerados como “incentivos” para que las universidades públicas busquen financiación privada. De esta forma, en todo el mundo, las universidades están ofreciendo sus instalaciones científicas y su inestimable credibilidad académica para que las grandes empresas las utilicen. Los donantes imponen su logotipo en las paredes y los espacios universitarios, vuelven a bautizar los edificios y promueven cátedras a cambio de una denominación que revela el origen de los fondos. La investigación que proviene de estas cátedras responde a los intereses de quienes las patrocinan, no sólo porque son quienes las financian y ante quienes hay que demostrar la eficacia de su inversión a través de resultados “tangibles” y que produzcan “beneficios”, sino también porque recortan y definen los temas e intereses de las investigaciones, así como las prioridades de las mismas. De esta forma, el valor mercantil de las investigaciones prevalece sobre su contenido científico. La “disciplina por el dinero” que se impone en el mundo universitario, al dejar al mercado la decisión acerca del reparto de los recursos y las recompensas, introduce muy serias amenazas en la vida intelectual y el pensamiento, tan peligrosas como las del maccarthismo ideológico.
La penetración de la lógica del beneficio conduce a que los rectores y las rectoras de las propias Universidades públicas acaben desempeñando un papel similar al de los representantes de comercio, siendo valorados por su capacidad para conseguir fondos privados. Mientras, se está poniendo en el disparadero a los estudiantes con menos recursos, porque los que son herederos de la “marca España”, de ese 1% enriquecido, no tienen ni tendrán problema para seguir en la Universidad cinco o cincuenta años.
El problema de fondo no sólo es que las políticas neoliberales y neoconservadoras se estén aplicando para excluir a buena parte de la población que fue incluida en los últimos treinta años en el sistema educativo universitario, sino que se está produciendo una mutación de la propia concepción de la Universidad pública como un derecho. Porque esta filosofía de la mezquindad apela al altruismo, frente al derecho. A la caridad volátil y discrecional de los donantes privados, frente a la responsabilidad de los poderes públicos. Como si de nuevos pobres se tratara, los estudiantes tendrán ahora que pasar la gorra y pedir limosna si quieren estudiar.
La educación es una cuestión de responsabilidad colectiva y social, no de caridad individual organizada. No se trata de cuestionar la virtud moral de quien se conmueve y siente piedad por sus semejantes, proponiendo actos de solidaridad o apoyo. Se trata de que un Estado Social y de Derecho debe garantizar con sus políticas públicas los derechos de su ciudadanía, no disfrazar bajo un sentido caritativo y moral su responsabilidad política en la amputación de los derechos de nuestros estudiantes.  

Enrique Javier Díez
 Gutiérrez. Profesor de Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de León y Coordinador del Área Federal de Educación de IU

martes, 3 de septiembre de 2013

Mobilitzacions pel conveni del metall


Aquesta tardor tornarem a la mobilització social i
jurídica al sector del metall per exigir el
compliment dels acords signats



La FI.CCOO.CAT s’havia marcat el mes de juliol com a data límit per
resoldre el pagament de les revisions salarials pendents de 2012 i per
tancar l’acord d’increment salarial per als anys 2013-2015 al qual ens
vam comprometre en l’acta d’acord de la comissió negociadora del
Conveni del metall de Catalunya del passat 17 de maig.
Lamentablement, només ha estat possible tancar l’acord de forma plena
en l’àmbit provincial de Tarragona, havent avançat de forma insuficient
a Girona i Lleida, i sense cap mena de moviment a Barcelona.
La proposta sindical de flexibilitzar el deute salarial i pagar-lo en quatre
terminis, acompanyada per l’aplicació dels II AENC en matèria
d’increments salarials, ha estat considerada insuficient per a les
pretensions de les patronals de Barcelona, Girona i Lleida, tot i que és
una proposta molt moderada i flexible en termes econòmics.
L’actitud obstruccionista i oportunista de la patronal ens aboca novament
al conflicte. La FI.CCOO.CAT no pot mantenir un escenari de negociació
quan la contrapart, lluny d’intentar arribar a uns acords raonables en les
circumstàncies actuals, se situa intencionadament en la dinàmica del tot
és insuficient. S’estimen més el conflicte que la pau social.
Després d’analitzar detalladament la situació,  el Secretariat de la
FI.CCOO.CAT ha acordat convocar els òrgans de direcció de la
FI.CCOO.CAT, Comissió Executiva i Comitè Federal, el proper 4 de
setembre, per concretar la convocatòria d’assemblees de delegats i
delegades del sector del metall de CCOO a  totes les comarques de
Catalunya a partir de mitjan mes de setembre. En aquestes assemblees
s’explicaran els termes de les demandes jurídiques de conflicte col·lectiu
que presentarem per reclamar el pagament de les revisions salarials
pendents de 2012 i l’actualització de les taules salarials; així mateix,
haurem de replantejar les nostres propostes d’increments salarials i
articular els processos de mobilització adients per tal d’aconseguir-ho.

Las exportaciones no nos salvarán



También por el lado de la oferta, otra política es necesaria

Muchos economistas y empresarios, llevados por la buena evolución de las exportaciones, la positiva evolución del empleo durante los meses de verano y por una cierta dosis de cansancio de crisis, anticipan ya el final de la recesión y una rápida recuperación económica. Yo no comparto esa visión positiva. El crecimiento será muy anémico por un tiempo aún largo.
Los economistas, de manera muy simplificada, identificamos dos fuentes de crecimiento de la producción: crecimiento por expansión de la demanda y crecimiento por expansión de la oferta. Obviamente esto es solo una simplificación teórica, porque al final oferta y demanda cuadran perfectamente.
 Un impulso por el lado de la demanda fue la base del crecimiento en los años del milagro español, de 1996 a 2008. Se trató de crecimiento fundamentado en una expansión del crédito y del endeudamiento privado sin precedentes, que acabó bruscamente cuando estalló la crisis financiera internacional.
 A fecha de hoy, endeudamiento del sector privado es aún elevado y, a esto, se suma un sector bancario con serios problemas para otorgar crédito, incluso a las empresas más solventes. Y sin crédito, el crecimiento vía mayor consumo e inversión será escaso. Por supuesto, el sector público no va a asumir este papel motor de la demanda, es más, quizás aún actué en dirección contraria. Sin una reactivación del crédito, será difícil ver un impulso de la demanda nacional y lo fiaremos todo a la demanda externa.
 El problema es que las exportaciones, aunque van bien, no consiguen tirar del resto de la economía. A pesar del buen comportamiento de las exportaciones, éstas no están tirando de la industria y, más en particular de la industria manufacturera. Las exportaciones de bienes crecieron un 8,6%, en 2011, 2,4% en 2012 y un 9,7% en lo que llevamos de 2013. Por su parte, la industria de manufacturas creció un 1,3% en 2011. Pero ésta cayó un 1,1% en 2012 y un sorprendente 2,7% en lo que llevamos de 2013.
 Parece que nuestro sistema productivo tiene serias dificultades para poner a funcionar a pleno rendimiento aquellos sectores que podrían tirar de la economía. No tenemos locomotoras. No hay sectores tractores del resto de la economía.
 La otra fuente del crecimiento es el impulso por el lado de la oferta, es decir, vía aumento de la productividad. Es bien conocido que España ha vivido con un problema de baja productividad muchos años. Y la productividad de los factores es la base del crecimiento económico a largo plazo. Cuando la productividad crece –en general- crece la economía y crecen, por ejemplo, los salarios reales. De hecho y al contario de lo parece, es la productividad lo que marca la evolución de los salarios y no al revés. Un país más productivo tendrá salarios más altos.
 La productividad aparente del trabajo (medido en productividad por hora trabajada) en el periodo 1980-1995 creció un promedio del 2,0% anual. En ese periodo la economía creció un 2,4% anual y los ocupados un 0,4%. Esta productividad se desplomó en el periodo 1996-2008 y tan solo creció un 0,5% anual. Por su parte, la economía creció un 3,5% anual y el empleo un 3,0%. Esta fue siempre una preocupación de los años del “milagro económico”: crecíamos sin productividad. Pero para ser honestos, dado que se creaba mucho empleo, fue una preocupación más retórica que otra cosa.
 Y, dado que la base del crecimiento a largo plazo es la mayor productividad, ¿qué medidas se pueden tomar? En general, las recomendaciones son de tres tipos:
  1. Invertir en capital humano, es decir, mejorar la educación y formación de los trabajadores. Pero como es bien sabido la política actual de austeridad y recortes va en dirección contraria. Se está recortando el gasto en educación.
  2. Invertir más en capital productivo e infraestructuras: La inversión en capitalproductivo (formación bruta de capital, pero sin vivienda) se encuentra en niveles mínimos históricos. De hecho, los años 1984 y 2012 marcan el mínimo de la serie con una ratio de inversión sobre PIB de 13,4%. Una ratio “normal” para España está en el 16-17% del PIB. Las empresas parece que no están invirtiendo más, posiblemente porque no están seguras de la recuperación económica.
  3. Invertir en I+D+i. La idea es que las nuevas tecnologías ayudan al desarrollo tecnológico del país y esto hace más productivo a los trabajadores. Igualmente está inversión se está reduciendo, en parte por los menores fondos públicos para este sector, pero también por falta de visión de nuestro sector empresarial privado.
Adicionalmente, se podría añadir un punto más:
4.  Apostar por los sectores e industrias de mayor valor añadido. Esto es el famoso “cambio de modelo”, del que tanto se habló en con el anterior Gobierno socialista. La estrategia consiste en apostar e impulsar sectores con más valor añadido –a priori-, para conseguir una economía más productiva.
Los puntos 3 y 4 son recomendaciones clásicas de la política industrial. En otras palabras, España necesitaría una política industrial activa, algo que tampoco está en la actual agenda de la política económica.
Durante los años de la crisis la productividad aparente del trabajo está creciendo a un ritmo un 2,2% anual en promedio. Desafortunadamente la mayor productividad es fruto principalmente de la destrucción del empleo y no un uso más eficiente de los recursos. Y hay una explicación teórica para que esto sea así: a corto plazo, la destrucción de empleo implica un aumento del capital productivo disponible por trabajador, lo que provoca un aumento de su productividad. Y España ha destruido un 18,3% del empleo desde los máximos de 2008.
Por eso veo complicado una rápida recuperación económica, tanto del crecimiento como del empleo. Por el lado de la demanda, persiste el problema del fuerte endeudamiento, unido a un sector financiero muy tocado. En estas condiciones no será fácil ver un fuerte crecimiento del consumo o de la inversión. Y, por ahora, el tirón de las exportaciones no parece suficiente. Y por el lado de la oferta, más allá de una recuperación coyuntural  de la productividad vía destrucción de empleo, no se está apostado por aquellas políticas que pueden aumentar la productividad y generar crecimiento económico a largo plazo.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Exprópiese




Como en sus mejores tiempos, la derecha española vuelve a agitar el miedo al fantasma comunista.Hace unos días el diputado nacional del PP Pedro Gómez de la Serna (que ostentó el dudoso honor de ser uno de los “negociadores” enviados por el PP para comprar el silencio de Bárcenas) se marcaba un delirante artículo en un periódico local sobre la Universidad de verano de Izquierda Anticapitalista en La Granja: “Antes iban a Gerona, ahora vienen por aquí estos modernos representantes de la España negra. Comunistas, Troskistas, filo-etarras, separatistas, antisistemas, movimiento okupa…lo mejor de cada casa”. Por el artículo desfilan todos los tópicos de la propaganda anti-comunista de la extrema derecha española y es que el infeliz diputado cunero por Segovia ni siquiera ha leído a los historiadores de derechas serios. A Don Pedro parece que le basta la obra de Eduardo Comín Colomer; un policía franquista aficionado a la historia y al robo de libros a los detenidos que dejó para la posteridad delirantes panfletos sobre el comunismo español y la masonería.
Ayer los discípulos mediáticos de Comín Colomer volvieron con la misma cantinela en La Sexta. Ni un minuto tardó la catedrática Eduarne Uriarte en hablar de Hugo Chávez y de la Unión Soviética cuando tratábamos de explicar las razones de la acción simbólica de expropiación del SAT, al sacar unos carritos con material escolar de un Carrefour. ¿Qué le pasa últimamente a la derecha con el comunismo? ¿Por qué se atrincheran en el cómico “vete a Cuba” y en los crímenes del estalinismo cuando se discute del paro y de los recortes sociales?
La mejor prueba del enorme éxito político de la acción del SAT es que ha desesperado a la derecha que ha tenido que sacar su artillería más chusca: “Cañamero es ETA”, “Esto es como si entran en tu casa a robar” “Carrefour da trabajo” son algunas de las sandeces que hemos tenido que escuchar. ¿Por qué? Porque el SAT ha puesto encima de la mesa que la expropiación, como acción política, es la máxima expresión de la democracia.
La acción del SAT ha respondido a las preguntas políticas fundamentales.
¿Qué es robar? Robar es lo que hacía el aparato de finanzas y tesorería del PP con Bárcenas a la cabeza; robar es lo que hacía Urdangarin; robar es lo que hacen los bancos desahuciando a las familias sin aceptar la dación en pago y con cláusulas abusivas; robar es lo que hacen las grandes fortunas y grandes empresas que defraudan a Hacienda (entre ellas Carrefour). Eso es robar.
¿Qué es expropiar? Expropiar no es quitarle a nadie su casa, su vehículo o el producto de su trabajo. Expropiar es, como escribía Jorge Moruno, resolver políticamente el robo que los ricos practican sobre los bienes comunes de la población (la educación, la sanidad, los derechos) mediante las privatizaciones, el fraude fiscal y la transferencia de las deudas de la banca a las familias. La expropiación es la devolución a la gente de lo que es de todos; la instauración de lo común como forma política. La expropiación, como movimiento democrático, es (ahora sí) la expresión del movimiento comunista, que no tiene nada que ver con la agitación de mitos ni con la adoración de santos, sino con la democracia radical que Marx definió como movimiento real que anula y supera el estado presente de las cosas.
La acción del SAT señala además el camino para cualquier gobernante demócrata, incluso en los estrechos márgenes de la legalidad actual. Si los bancos responsables de la crisis acaparan viviendas vacías: exprópiense y pónganse en alquiler social; si hay grandes empresas que defraudan a Hacienda: exprópiense y que las gestionen cooperativas de trabajadores.
Hoy el HT #OrgulloComunista ha sido TT en España. Larga vida al miedo que infunde a los ricos el viejo fantasma.

viernes, 30 de agosto de 2013

Ens solidaritzem amb les companyes i els companys de FICOSA

Les companyes i els companys de la secció sindical de CCOO de FICOSA (antiga SONY) capitanejats pel secretari general de CCOO del Vallès Occidental i treballador de la mateixa, Enrique Rodríguez, es van tancar ahir a les oficines de RR.HH de FICOSA i no pensen sortir fins que l'empresa pagui als treballadors i treballadores els seus sous.

Companyes i companys, estem amb vosaltres!


A continuació podeu llegir el comunicat oficial de CCOO de Catalunya:

LA DIRECCIÓ DEL GRUP FICOSA COMUNICA ALS COMITÈS D’EMPRESA
QUE ES TORNA A RETARDAR EL COBRAMENT DE LA NÒMINA

En aquest moment els companys i companyes de la secció sindcal de CCOO del grup
FICOSA es troben  tancats al departament de recursos humans de Viladecavalls juntament
amb el secretari general de CCOO del Vallès Occidental, treballador de FICOSA, a causa del
tercer retard en el cobrament de la nòmina.
Avui han estat convocats a una reunió els representants de tots els comitès d'empresa del
grup FICOSA a Viladecavalls i Rubí, per comunicar un nou retard en el pagament de les
nòmines que significa el tercer retard en el pagament de la nòmina en el que va d'any.

Des dels diferents comitès d'empresa s’ha sol · licitat informació del motiu i han mostrat la
preocupació pel que comença a semblar una norma i no un problema puntual. A més, aquesta
situació ja la van viure els treballadors i treballadores de FICOSA fa uns anys.
Pel que fa a les diferents opcions que estan estudiant, la primera serà exigir, tal com regula
l'Estatut dels treballadors, l'interès per mora en el pagament del salari del 10 per cent de la
part deguda (aquesta vegada serà sobre la totalitat de la nòmina).

Oficina de Premsa de CCOO de Catalunya
Barcelona, 29 d’agost de 2013

jueves, 29 de agosto de 2013

El fracaso del socialismo liberal del PSOE, ese partido mal llamado de izquierdas


Vicenç Navarro
Ya en 2006, predije qué era lo que ocurriría en España y también lo que le pasaría al partido mayoritario de las izquierdas españolas, el PSOE. En mi libro El subdesarrollo social de España: causas y consecuencias, escrito aquel año, hice una crítica del pensamiento económico del PSOE, prediciendo lo que pasaría y ha pasado. La caída casi en picado del apoyo popular al PSOE a partir de la crisis (y lo que es más importante para explicar el declive, a partir de la respuesta del equipo económico a la crisis) era totalmente previsible.
En lugar de alegrarme de haber acertado en mis estimaciones, me apena llevar razón, pues hubiera sido mejor para el país que yo estuviera equivocado. Las consecuencias de lo ocurrido para España han sido enormemente negativas. En realidad la respuesta del equipo económico del gobierno Zapatero a la crisis preparó el terreno para el desarrollo de las políticas neoliberales del gobierno Rajoy. El camino a seguir lo estableció el gobierno Zapatero, aunque el gobierno Rajoy lo haya transformado en una autopista muy ancha, con cinco carriles, por los cuales pasan todas las políticas más duras del neoliberalismo.
Ni que decir tiene que el gobierno Zapatero dio pasos positivos, y algunos muy positivos, en las áreas de defensa de los derechos humanos, de igualdad de género y también en varias áreas sociales. Pero, en las áreas económicas su comportamiento y respuesta era de libro de texto liberal. Esta doctrina económica quedaba bien plasmada en el libro titulado De nuevo socialismo del que era mentor en economía del candidato y más tarde Presidente Zapatero, el economista Jordi Sevilla.
En el libro, Jordi Sevilla subrayaba la necesidad de bajar impuestos, establecer un tipo único de gravamen, quitar énfasis de las políticas redistributivas, no subir el gasto público, liberar lo que llamaba las energías del sector privado y priorizar el mercado como sistema de reparto de recursos mejor que la intervención pública. Este libro utilizaba un discurso, una narrativa y una argumentación idénticos a los utilizados por los autores de inclinación liberal, a la que debería referirse ahora como neoliberal por su dureza. El famoso discurso del Presidente Zapatero en el que sostuvo que “es de izquierdas bajar impuestos”, dado en el año 2005, derivaba directamente de ese pensamiento económico (ver el capítulo 1.3 “El debate sobre la estrategia socialista: el nuevo socialismo” de la cuarta parte de El Subdesarrollo Social de España, páginas 276-283).
Al discurso del Presidente Zapatero siguió la reforma fiscal de 2006 que rebajó sustancialmente los impuestos, creando, en 2008, un agujero en las cuentas del estado de nada menos que 27.223 millones de euros, que se intentó tapar, al iniciarse la crisis, a base de, entre otras medidas, la congelación de las pensiones. En realidad, el ahorro que el gobierno Zapatero intentó conseguir con esa medida (1.200 millones de euros) se hubiera podido conseguir revirtiendo la bajada del impuesto de sucesiones (2.552 millones de euros), la del impuesto de patrimonio (2.100 millones) y/o la de impuestos de las personas que ingresaban más de 120.000 euros al año (2.500 millones de euros).
Jordi Sevilla había incluso propuesto la introducción de seguros privados en la sanidad pública, a fin de corregir los déficits de gasto público existentes en el sector sanitario. El impacto de esta medida hubiera facilitado la polarización por clase social de la sanidad pública española, tal como ocurre en Catalunya.
La línea liberal aparecía también en las posturas defendidas por Miguel Sebastián, coordinador al principio del programa electoral económico del PSOE y más tarde asesor económico del Presidente Zapatero, antes de pasar a ser Ministro de Industria. Coincidiendo con Jordi Sevilla, subrayó en varias ocasiones (ver su artículo en El País. 14 de abril de 2002) la necesidad de bajar impuestos y no aumentar el gasto público, lo cual significaba que España continuaría siendo uno de los países de la eurozona con menos ingresos al estado y menos gastos en su estado del bienestar. Las propuestas de no aumentar el gasto público de Jordi Sevilla y Miguel Sebastián se hacían en uno de los países, España, con el gasto público (incluido el social) por habitante más bajos de la UE-15, el grupo de países con un desarrollo económico similar al de España.
Por si fuera poco, Miguel Sebastián, en una entrevista en El País (21 de septiembre de 2003), indicó que estaba totalmente en contra del intervencionismo público. Y, mostrando un notable desconocimiento de la realidad estadounidense, se refería al Partido Demócrata (al cual atribuía políticas económicas anti intervencionistas) como modelo para el PSOE. En realidad, el gobierno federal de EEUU es el gobierno más intervencionista de los países de la OCDE, el grupo de países más ricos del mundo. A través del sector militar, el gobierno federal ha configurado la economía estadounidense. Como bien dijo en su día el Secretario de Defensa de nada menos que la Administración del Presidente Reagan, el Sr. Caspar Weinberger, “el gobierno federal de EEUU tiene la política industrial más avanzada de la OCDE”. Ambos partidos, el Demócrata y el Republicano coinciden en ello. El sector militar industrial está en el centro de la economía estadounidense. Y este sector está dirigido por el estado, gestionado por la Administración Pública. Esto ocurre tanto con las Administraciones Republicanas como con las Demócratas. En realidad, este sector es incluso mayor con la Administración Obama que lo que lo ha sido con Administraciones anteriores.
Su otro comentario en la misma entrevista, señalando el estado del bienestar estadounidense como un referente político para España, también refleja su escaso conocimiento del estado de ese país. En realidad, hay casi un consenso en el panorama político estadounidense acerca de que la sanidad por ejemplo, en EEUU, es un ejemplo de ineficiencia, ineficiencia altamente costosa y sumamente impopular. La privatización de la sanidad y su gestión por las compañías de seguros privadas han sido un “desastre” (mess en inglés, término utilizado por los presidentes Nixon, Bush Sr., Clinton, Bush Jr. y Obama).
Los puntos de vista de Jordi Sevilla y Miguel Sebastián eran representativos de la cultura económica dominante en el gobierno Zapatero, aunque no siempre en el partido PSOE. El carácter presidencialista del gobierno Zapatero explica que se rodeara de economistas que compartían su ideología. Como resultado, el Presidente Zapatero pasó a ser uno de los presidentes menos populares que han existido en España durante la época democrática.
El declive político del PSOE y del PSC
Estas medidas fueron las responsables del colapso político del PSOE, arrastrando con él al PSC en Catalunya. La identificación y defensa del altamente impopular gobierno Zapatero por parte del PSC contribuyó en gran medida a su derrota.
Pero todos los indicadores parecen señalar que no hay plena conciencia de las causas de la derrota o el error de esas políticas económicas. La falta de cambio en la dirección del PSOE es un factor causante del continuo declive. Y su falta de autocrítica contribuye a esta sensación de continuidad. Esta situación se da también en el PSC, donde un economista, Maurici Lucena, que se considera discípulo de Julio Segura y Miguel Sebastián, y admirador de sus políticas, es el segundo de a bordo del PSC y, a la vez, su portavoz parlamentario, que siguiendo la línea liberal responsable ha escrito un libro, En busca de la pócima mágica, donde, sorprendentemente, continúa defendiendo estas políticas. Mientras tanto, todo el debate dentro del PSC, se centra sobre su falta o su exceso de catalanismo. Parece que el PSC no entiende lo que ha pasado, ni en España ni en Catalunya. El tripartito, en contra del mensaje promovido por las fuerzas conservadoras, fue un gobierno progresista que en muchas áreas, incluso las económicas (antes de que llegara la crisis), llevaba la marca socialdemócrata en sus leyes y propuestas. En las áreas sociales, los cambios fueron significativos, lo que explicaba su popularidad, a pesar de tener a los medios, incluidos los públicos, en contra. Fue su defensa de las políticas de Zapatero y su respuesta a la crisis las que determinaron su gran bajada electoral. Hoy, en toda Europa, el fracaso del neoliberalismo es absoluto. Todos los gobiernos socialdemócratas que llevan a cabo este tipo de políticas han colapsado. Y España, incluyendo Catalunya, no ha sido la excepción.

lunes, 26 de agosto de 2013

Lucha de clases y sanidad pública


Armanda B.Ginés
la República.es

Para concitar la repulsa mayoritaria a las medidas privatizadoras de la sanidad pública, muchos colectivos recién llegados a las movilizaciones utilizan la coartada de que todas las iniciativas y protestas no guardan vinculación alguna con motivos ideológicos o similares. No es cierta esa visión restringida del asunto. Detrás de las privatizaciones se esconde el neoliberalismo y una forma radicalmente capitalista de entender un modelo de sociedad concreto. A nadie escapa que a las manifestaciones que se vienen sucediendo desde hace meses han acudido personas por causas muy diversas: la amenaza que pende sobre gran parte de los trabajadores sanitarios en sus empleos, pacientes que han visto como las prestaciones de sistema público se han deteriorado de manera muy notable, ciudadanos que ven la sanidad pública y universal como un derecho fundamental en una sociedad más justa, equitativa, igualitaria, participativa y solidaria y emigrantes irregulares expulsados del sistema público de salud.
Por tanto, detrás de la ofensiva de la derecha para fulminar el sistema público de salud sí hay ideología:una sociedad para ricos y otra para pobres, división que viene dictada por la esencia misma del capitalismo, donde unos tienen el capital suficiente para comprar mano de obra a precio siempre rentable para sus intereses y otros solo cuentan con su fuerza de trabajo para sobrevivir, es decir, comer, vestirse, habitar un hogar hipotecado o en alquiler, en definitiva, reproducir su fuerza laboral para hacer girar la rueda productiva del régimen capitalista.
El negocio de la salud privada se dirige a clientes que pagan sus servicios, mientras que la sanidad pública atiende a pacientes en igualdad de condiciones, sujetos de derechos constitucionales y humanitarios inalienables que con sus impuestos sufragan el propio sistema que les da cobertura. La diferencia entre un sistema y otro es sustancial: clientes privados versus seres humanos con derechos universales imprescriptibles.
El recorte salvaje del gobierno del PP de 7.627 millones de euros (cifra en aumento constante mediante triquiñuelas presupuestarias) a la sanidad pública busca la ruina del sistema por varios caminos: eliminar la universalidad del mismo, aumentar las listas de espera y reducir el personal y las infraestructuras disponibles. A estas ruinas provocadas por el neoliberalismo llegarán como lobos hambrientos las aseguradoras privadas y las empresas interesadas en hacer de la rapiña sus ingentes beneficios futuros. Potencialmente en España cuentan con un mercado de 47 millones de personas.
La feria de mercaderes en la sombra tiene nombres propios, entre otros, Ribera Salud, Sacyr Vallehermoso, Adeslas, Sanitas, Asisa y Capio, empresa cuyos ingresos provenientes de conciertos públicos ya ascienden al 75 por ciento de su cuenta de resultados. La comunidad valenciana, Madrid, Canarias y Castilla-La Mancha son las regiones donde el ritmo de las privatizaciones es más acusado.
En EE.UU., este modelo privatizador a ultranza, que ya lleva décadas en vigor, obliga a 250 millones de personas a contratar seguros médicos complementarios a la deficiente sanidad pública,dejando a los más pobres, unos 50 millones de residentes en suelo estadounidense, sin ninguna cobertura sanitaria. Resulta evidente que aquel que posee medios económicos puede cuidar su salud; el que sobrevive en la indigencia o le es materialmente imposible dedicar una parte de su salario a cuidados sanitarios se queda fuera del sistema.
La actual etapa de privatizaciones no es más que una aceleración de su ritmo para alcanzar las cotas máximas que tiene en mente el PP con sus políticas neoliberales. Privatizar ya se ha hecho desde hace tiempo y mucho. Según el lobby español IDIS del sector privado de la sanidad, este colectivo ya gestiona mediante conciertos con la red pública casi el 90 por ciento de las hemodiálisis, más de la mitad de las radioterapias, cerca del 30 por ciento de los diagnósticos por imagen y el 20 por ciento de la atención hospitalaria, porcentajes que se incrementan a diario de forma opaca a través de decisiones políticas tomadas sin el oportuno debate parlamentario. Es evidente que quieren más, todo si ello es posible.
Casi supone una obviedad señalar que el sector privado busca enfermos rentables, aquellos que maximizan sus beneficios con cuotas de enganche suficientemente caras para no hacer uso en exceso de sus servicios. Distintos estudios a escala internacional indican, que siguiendo esa regla de oro capitalista de ensanchar de forma sostenida el margen de beneficio, hace que la sanidad privada alargue los tiempos de estancia en la UCI y servicios de urgencia para no ocupar plazas regulares no rentables en planta, mezcle a pacientes de diferentes tratamientos en servicios comunes no especializados y de altas hospitalarias prematuras con el propósito de dejar camas vacías para otros clientes potenciales. Esos estudios de largo recorrido también demuestran que en los hospitales privados los brotes infecciosos se producen más asiduamente y que sus tasas de mortalidad son más altas que en la sanidad pública.
Son datos que se ocultan porque los poderes fácticos que alimentan las privatizaciones son enormemente poderosos. Ideológicamente hablando cabría resaltar la terminología que se usa de modo habitual en los medios de comunicación para denostar lo público y alabar lo privado sin que se note mucho el sesgo informativo de cualquier noticia o artículo. Siempre se habla de gasto público y de inversión privada, la intención semántica salta a la vista sin grandes esfuerzos analíticos. Lo público es oneroso y lo privado mira al futuro es la doble idea madre que se transmite por activa y pasiva a la sociedad en su conjunto.
El poderoso lobby farmacéutico
En esta guerra ideológica a favor de lo privado, la industria farmacéutica es un grupo de presión gigantesco y aliado estratégico de las políticas privatizadoras de la sanidad pública.Crea tendencias desde las bases mismas del sistema subvencionando congresos médicos y cursos de especialización universitarios. Muchos facultativos, aun sin ser plenamente consciente de ello, son agentes ideológicos de las multinacionales farmacéuticas y sus mafiosos métodos para abrir mercados a toda costa. La filosofía inquisitorial de estos grandes emporios controla incluso la forma de ser y pensar de la OMS y OMC. Sus ramificaciones alcanzan asimismo los más importantes medios de comunicación a nivel mundial.
La industria farmacéutica necesita más enfermos para lograr mayores beneficios. Curar no es su objetivo central sino aliviar los síntomas para enganchar a los pacientes de por vida a sus remedios químicos. Muchos médicos han denunciado estas realidades, incluso poniendo en riesgo sus carreras profesionales, pero el silencio mediático cubre estas situaciones críticas casi por completo. A las multinacionales farmacéuticas no les importa la salud sino la enfermedad: la buena salud sería un mercado en declive. Además, ellos mismos se arrogan la definición de buena salud, un imposible metafísico pues siempre habrá síntomas inventados por el marketing farmacéutico para que todos pensemos que algo va mal o no demasiado bien en nuestro organismo. Esa duda inducida por la cultura del riesgo casi siempre nos llevará a una consulta médica y de aquí a la farmacia para engancharnos a un placebo o sucedáneo químico o especialidad de marca prácticamente inútil o irrelevante en nuestro proceso psicológico de paciente compulsivo técnicamente enfermo.
Otro dato no menos importante es que la omnipotente industria farmacéutica controla las patentes a escala mundial y de modo casi exclusivo. Cualquier alternativa natural es vetada por ella y los facultativos que la prescriben anatemizados y expulsados de la sabiduría oficial. Lo que no luzca como marca patentada por las multinacionales farmacéuticas no existe a efectos reales. Los daños colaterales que provocan estas situaciones de hegemonía son incalculables en países pobres o con epidemias endémicas: no pueden fabricar principios activos sanadores porque están encarcelados en patentes asesinas cuyos propietarios no las ceden por nada del mundo. Antes muertos (los pobres) que salvar gratis a un ser humano desahuciado. Señoras y señores, esto es capitalismo, pagar o no pagar, he ahí el dilema, o sea, morir o no morir.
La industria farmacéutica de la medicina de la enfermedad se llena la boca diciendo que sus investigaciones son muy costosas, por eso tienen que cubrirlas con el manto de las patentes para sufragar los gastos y obtener un legítimo beneficio. Pero aquí también las estadísticas desmienten sus buenos propósitos: gastan más del doble en promocionar comercialmente sus productos que en investigación real. En internet pueden bucearse datos de esta realidad distorsionada por el marketing de las principales multinacionales del sector.
Un estudio exhaustivo de los franceses Philippe Even y Bernard Debré, Guía de los medicamentos útiles, inútiles o peligrosos, viene a corroborar la tesis de que la industria farmacéutica persigue más el negocio que curar las enfermedades, eso sí con la ayuda inestimable de muchos médicos desaprensivos. Even y Debré analizaron las cualidades terapéuticas de 4.000 fármacos comercializados en Francia, hallando que solo el 25 por ciento eran útiles para los pacientes que las tomaban. La mitad, sin paliativos, eran inútiles, una de cada cinco especialidades provocaban intolerancias varias y una también de cada veinte eran potencialmente peligrosas para la salud. Estamos refiriéndonos a un país desarrollado, en la cima de la globalidad y de la civilización occidental.¿Qué datos alarmantes arrojaría un estudio en países del Tercer Mundo o con sanidad privada mayoritaria?
La sanidad privada, con el apoyo entusiasta del lobby farmacéutico, es un negocio muy nocivo para la salud pública. O entendemos la salud como un derecho fundamental por el simple hecho de nacer ser humano o la selva del capitalismo solo salvará de la enfermedad a los elegidos de la clase pudiente. En realidad, el gasto se reduciría una barbaridad porque solo suponen el uno por ciento de la población mundial; el resto solo somos trabajadores, perfectamente prescindibles e intercambiables por otro clon que solo busque sobrevivir e ir tirando hasta que nuestra fuerza laboral sea incapaz de crear plusvalías para el sistema capitalista. Vivir con dignidad o ir tirando, he ahí el ser o no ser al que nos enfrentamos actualmente. El neoliberalismo únicamente quiere medicina privada de elite para los ricos y asistencialismo caritativo público para los pobres. La salud, como el agua y el aire, debería ser un bien inalienable que no admitiera ni su enajenación ni su especulación mercantil. Hacer frente al neoliberalismo también es luchar por la sanidad pública. 

lunes, 29 de julio de 2013

Tan antiguo y tan actual

Joaquim Costa en 1901


"No he de aconsejar yo que el pueblo de tal o cual provincia, de tal o cual reino, se alce un día como ángel exterminador, cargando con todo el material explosivo de odio, rencores, injusticias, lágrimas y humillaciones de medio siglo, y recorra el país como en una visión apocalíptica, aplicando la tea purificadora a todas las fortalezas del nuevo feudalismo civil en que aquel del siglo XV se ha resuelto, diputaciones, ayuntamientos, alcaldías, delegaciones, agencias, tribunales, gobiernos civiles…, y ahuyente delante de sí a esas docenas de miserables que le tienen secuestrado lo suyo, su libertad, su dignidad y su derecho, y restablezca en fiel la balanza de la ley, prostituida por ellos; yo no he de aconsejar, repito, que tal cosa se haga; pero sí digo que mientras el pueblo, la nación, las masas neutras no tengan gusto por este género de epopeya; que mientras no se hallen en voluntad y en disposición de escribirla y de ejecutarla con todo cuanto sea preciso y llegando hasta donde sea preciso, todos nuestros esfuerzos serán inútiles, la regeneración del país, será imposible. Las hoces no deben emplearse nunca más que en segar mieses; pero es preciso que los que las manejan sepan que sirven también para segar otras cosas, si además de segadores quieren ser ciudadanos; mientras lo ignoren, no formarán un pueblo; serán un rebaño a discreción de un señor; de bota, de zapato o de alpargata, pero de un señor. No he de aconsejar yo que se ponga en acción el “colp de fals” de la canción catalana, ahora tan en boga, tomando el ejemplo de la revolución francesa por donde mancha; pero sí he de decir que en España esa revolución está todavía por hacer; que mientras no se extirpe el cacique, no se habrá hecho la revolución"

Oligarquía y caciquismo, raíces de los males de España



En 1901, Joaquín Costa publicaba uno de los libros más notables de la historia contemporánea de España: “Oligarquía y caciquismo como la forma actual de Gobierno en España”. En un fragmento de ese texto tan fundamental como actual, el genial regeneracionista aragonés, tan poco leído como mal iterpretado, escribía: No he de aconsejar yo que el pueblo de tal o cual provincia, de tal o cual reino, se alce un día como ángel exterminador, cargando con todo el material explosivo de odio, rencores, injusticias, lágrimas y humillaciones de medio siglo, y recorra el país como en una visión apocalíptica, aplicando la tea purificadora a todas las fortalezas del nuevo feudalismo civil en que aquel del siglo XV se ha resuelto, diputaciones, ayuntamientos, alcaldías, delegaciones, agencias, tribunales, gobiernos civiles…, y ahuyente delante de sí a esas docenas de miserables que le tienen secuestrado lo suyo, su libertad, su dignidad y su derecho, y restablezca en fiel la balanza de la ley, prostituida por ellos; yo no he de aconsejar, repito, que tal cosa se haga; pero sí digo que mientras el pueblo, la nación, las masas neutras no tengan gusto por este género de epopeya; que mientras no se hallen en voluntad y en disposición de escribirla y de ejecutarla con todo cuanto sea preciso y llegando hasta donde sea preciso, todos nuestros esfuerzos serán inútiles, la regeneración del país, será imposible. Las hoces no deben emplearse nunca más que en segar mieses; pero es preciso que los que las manejan sepan que sirven también para segar otras cosas, si además de segadores quieren ser ciudadanos; mientras lo ignoren, no formarán un pueblo; serán un rebaño a discreción de un señor; de bota, de zapato o de alpargata, pero de un señor. No he de aconsejar yo que se ponga en acción el “colp de fals” de la canción catalana, ahora tan en boga, tomando el ejemplo de la revolución francesa por donde mancha; pero sí he de decir que en España esa revolución está todavía por hacer; que mientras no se extirpe el cacique, no se habrá hecho la revolución". Pese al paso del tiempo, más de un siglo, los males de España eran muy parecidos a los que hoy aquejan a sus ciudadanos, con el añadido del poder militarista, el hambre y el analfabetismo generalizados, estos dos últimos en avanzado estado de regreso, el primero, ya veremos.
El sistema ideado por Cánovas del Castillo, un malagueño tan inteligente como malvado y cínico que llegó a proponer como primer artículo de la Constitución que él mismo preparaba aquello de “Es español todo el que no puede ser otra cosa”, se basaba en las dos palabras que daban título al libro de Costa: Una oligarquía, camuflada bajo fórmulas aparentemente parlamentarias, que se perpetúa y se sucede en el poder gracias a una extensísima red de caciques, aproximados, clientes, allegados y compinches repartidos por todo el país y agrupados en torno a los dos partidos del régimen, el conservador y el liberal, dejando fuera a cualquier fuerza política, social o económica que no admitiese que las cosas eran así porque no podían ser de otra manera, es decir a la inmensa mayoría. El sistema funcionó durante unos años, quizá más allá del asesinato de Cánovas, de la pérdida de las colonias, de la Regencia, hasta que Alfonso XIII lo empeñó en el avispero de Marruecos y sobrevinieron la Semana Trágica, el Desastre de Annual y el Expediente Picasso, que acusaba al monarca de ser el máximo responsable de la muerte de miles de españoles en el norte de África.
Durante aquel periodo, casi cincuenta años, los presidentes de los distintos gobiernos,Romanones, Dato, Allendesalazar, Toca, García Prieto, cesaban en sus cargos y pasaban directamente a una de las grandes empresas del país, Minas del Riff, Unión de Explosivos, Ferrocarriles, Trasatlántica, Bancos, llevándose consigo a Subsecretarios, Secretarios, Directores Generales, diputados y funcionarios cesantes más próximos. No había problema alguno, se estaba en el Gobierno para hacer negocio, se salía de él para continuarlo, la guerra de Marruecos no era más que un apartado más del espectro mercantil diseñado desde el poder por quienes sólo estaban en él para acrecer sus fortunas y asegurar un futuro secular. De hecho, salvo por algunos periodos en que la libertad de prensa brilló de verdad, la primera Restauración fue el regreso al Antiguo Régimen de un país que no había salido de él al no haber concluido nunca ni la revolución burguesa ni la democrática. Los mismos apellidos –con algún añadido burgués en busca de blasones como los condes deGüell o de Godó- de los gobiernos de entonces formaban parte de la Corte desde tiempo inmemorial.
La segunda Restauración borbónica en un siglo, acaecida en 1975 tras la muerte del genocida Franco, se basó en un pacto no escrito mediante el cual se creaba otro turno pacífico en el poder con la novedad de que en las nacionalidades históricas se podían montar sistemas sui generis paralelos. No se puede negar que entre las primeras elecciones de 1977 y las que llevaron en 1996 a José María Aznar al poder, España vivió un singular periodo de libertad y progreso que permitió acabar con la emigración secular, universalizar la asistencia sanitaria y las pensiones y ampliar derechos que hoy se cuestionan y se limitan de forma gravísima. Sin embargo, las verdaderas clases dirigentes –también con añadidos procedentes del éxito mercantil- continuaron siendo casi las mismas, apenas se tocó a la judicatura, ni a la iglesia –antes al contrario, se le fueron cediendo parcelas presupuestarias cada vez mayores-, ni a la banca, de modo que el modelo productivo apenas se ha modificado, llegando a la locura más disparatada con el ladrillazo propiciado por Aznar, Rajoy, Rato y toda la nomenclatura financiero-industrial del país, de todo el país, incluso de la Unión Europea.
Se hicieron, qué duda cabe, algunos esfuerzos encomiables, como la creación de magníficas universidades en todo el territorio –hecho muy criticado por quienes hoy mandan y dan licencias y licencias a la universidades católicas que crecen por todo el país como níscalos después de las lluvias otoñales-, pero no se dio el paso siguiente, propiciando que, al igual que en la otra Restauración, la política continuase siendo para muchos una cosa doméstica, un instrumento para el medro y el chanchullo que fuere bajo la protección de la inmunidad parlamentaria y de la “pasividad” judicial. Del Consejo de ministros se pasa a Gas Natural, Repsol, Telefónica, Endesa, Iberdrola, Red Eléctrica, Aguas de Barcelona y tantas otras empresas de carácter necesariamente público que fueron privatizadas para que el beneficio seguro que proporcionaban pasase a engrosar las cuentas corrientes de particulares muy bien encajados en el régimen en vez de al Erario, que somos todos. El trasvase entre los cargos ministeriales y los bancarios se ha vuelto algo tan normal que ya nadie se inmuta porque el ministro de tal ramo pase a la dirección de tal banco o viceversa. Es decir, el actual régimen ha degenerado hasta llegar a ser algo muy parecido –pónganse las distancias que se quieran- al de la Restauración canovista, un régimen endogámico dónde el mérito no importa sometido como está al imperio de los logreros mediocres y aduladores. Y esto, con ser gravísimo, no es lo peor, lo peor es que ha contaminado a todo el sistema productivo: Bancos, eléctricas, gasistas, telefónicas, petroleras no serían lo que son sin la imprescindible ayuda de los sucesivos gobiernos, sin la libertad que se les da para atropellar derechos y caudales de los ciudadanos, sin las decisiones que les permiten actuar como verdaderos oligopolios con tendencias naturales al monopolio; lo peor es que los poderes actúan contra el interés general dentro de una burbuja, perfectamente custodiada por miles de guardianes de la porra sin identificar, desde la que dictan las normas más ultraconservadoras y reaccionarias que pensarse puedan para perpetuar un sistema que está hundiendo al país y, sobre todo, a quienes lo habitan y sufren.
Hoy sabemos que pagamos cuatro veces lo que vale la luz; que los bancos –después de haber montado la que han montado sin que ninguno de sus responsables esté en la cárcel- compran el dinero al 1 y lo venden al 10 a los particulares; que el agua –pregúntenle a Fainé, al ministro y al conseller el gran golpe que preparan al respecto- se va a convertir, privatizada, en uno de los grandes negocios del futuro; que vamos a vivir más según nuestra cuenta corriente; que nuestros hijos podrán tener futuro si sus padres tienen millones para costearles estudios para que trabajen en las empresas o los ministerios familiares; que se condena antes y mucho más rigurosamente a quien roba comida en un supermercado que a quien se carga la segunda caja de ahorros del país; que un señor puede seguir presidiendo un gobierno después de conocerse toda la basura difundida por su empleado el innombrable Bárcenas; que se pagan millones por informes hídricos copiados de El Rincón del Vago; que aquí, a los de la casta, sean de Mallorca, Barcelona, Málaga, Madrid, Pamplona o Murcia no les pasa nada hagan lo que hagan, pero también, que ni usted ni yo podemos más, porque el peso y el hedor que despide tanta miseria y tanto miserable se ha hecho absolutamente insoportable.
Como en la otra Restauración, hay una España ajena a la oligarquía y el caciquismo, preparada, luchadora, consciente, honrada, trabajadora, insobornable, capaz como quien más, vital, emprendedora de verdad, solidaria y libre que terminará imponiendo su razón y su verdad, la razón y la verdad. No les quepa la menor duda. Esto de ahora, ya es pasado.
Nuevatribuna.es

viernes, 26 de julio de 2013

Las tendencias de fondo del empleo continúan siendo netamente negativas, a pesar del alivio estacional


Los datos de la Encuesta de Población Activa muestran un buen comportamiento estacional del empleo, lo que unido a la pronunciada caída de la población activa ha dado lugar a una importante reducción del desempleo en el trimestre.
La reducción del paro es asimismo una buena noticia, pues dejando al margen la caída de la población activa hay un colectivo bastante numeroso de desempleados que, aunque sea estacionalmente, ha encontrado empleo.
Son, en consecuencia, datos sin duda positivos, como todo aumento del empleo y toda reducción del paro, que suponen un alivio estacional para muchas familias.

Sin embargo, el análisis técnico más detallado resulta mucho menos favorable, porque no se reflejan tendencias positivas consolidables y porque se reafirman los graves problemas de fondo, tanto económicos como de composición y características del empleo y de la producción, que padece la economía española.

Así pues, en Economistas Frente a la Crisis (EFC) pensamos que estos datos no deberían dar lugar a valoraciones demagógicas, sino a un análisis riguroso que permita analizar y dar respuesta a los problemas que reflejan.

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Pero, comencemos por explicar brevemente lo que muestra la EPA. Como hemos dicho:

1. Un importante crecimiento del empleo (prácticamente 150.000), pero de carácter estacional, por lo que, aunque sea positivo en sí mismo y alivie momentáneamente la pésima evolución del empleo,no refleja un cambio en las tendencias de fondo del empleo, que continúa cayendo, a tasas más moderadas debido a estos buenos datos trimestrales, pero aún muy negativas: -3,6% interanual.

No puede ser de otra forma porque el empleo no puede crecer sin que la economía recupere un crecimiento robusto, y esto está lejos aún de alcanzarse.

La economía española continúa en recesión y, como señalaba hace pocos días el Banco de España, se mantiene la fortísima caída de la demanda interna debido a las políticas de austeridad y de depresión de los salarios. Tanto consumo como inversión mantienen una contracción considerable, y la positiva evolución de las exportaciones no tiene capacidad para sostener el crecimiento del PIB. Y sin crecimiento no puede haber creación de empleo.

Nada, por lo tanto, ha cambiado lamentablemente en las tendencias de fondo, aunque las actividades estacionales vayan mejor este año. Con la finalización del efecto estacional también se producirá la destrucción de estos empleos. Por eso es preciso que se cree empleo más allá del estacional, y eso requiere superar la recesión y alcanzar el crecimiento económico.

2. La EPA también indica una fortísima caída en la población activa, que se intensifica en este trimestre en medio punto porcentual (la tasa interanual ha pasado del -1,0 al -1,5%).

Hay dos factores que están incidiendo sobre la caída de la población activa: la reducción de la población en edad de trabajar y el efecto desánimo provocado por la propia crisis.

El aumento del empleo estacional no tiene la fuerza suficiente como para compensar el desánimo de tantos millones de parados, la mayoría de los cuales lleva en el desempleo más de dos años.

Esto se refleja (no exclusivamente pero sí con mayor intensidad) en la población extranjera, en la que la población activa se reduce con mucha fuerza a la par que se está reduciendo la población en edad de trabajar (más de doscientos mil en un año, una caída de nada menos que el 4,3%), al tiempo que en este trimestre aumenta de forma significativa el número de inactivos (+61.000).

3. El resultado combinado de la evolución del empleo y de la población activa es una caída del desempleo en cifras muy importantes en el trimestre: -225.000 y una reducción de la tasa de paro cercana a un punto porcentual. Con ello, la cifra de parados cae por debajo de los psicológicos seis millones, aunque la tasa permanece por encima del 26%.

Sin embargo, como hemos dicho esta caída del número de desempleados presenta en su composición y naturaleza dos componentes desfavorables: primero, la transitoriedad, es temporal y a la vuelta del verano el desempleo volverá a subir todo lo que ahora ha bajado por el incremento del empleo estacional, y segundo, que en la otra parte se reduzca debido alabandono del mercado de trabajo de importantes contingentes de trabajadores que antes eran activos y producían o querían hacerlo; hay menos parados debido a que hay menos personas que quieren trabajar, bien por abandonar la búsqueda de empleo, bien por abandonar directamente el país.

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Esta es la interpretación comprensiva de los datos más globales de la EPA del segundo trimestre. Junto a ello, merece la pena destacar algunos datos significativos más.

Por una parte, la destrucción de empleo asalariado indefinido que se continúa produciendo, y que de hecho se ha acelerado de forma importante este trimestre al pasar la tasa de variación del -3,5% al -4%. Junto a ello, todo el empleo creado utiliza la contratación temporal.Al tiempo, prosigue la sustitución de empleo a tiempo completo por empleo parcial, claramente en términos interanuales, aunque en este trimestre se refleja de forma más matizada al crecer también el empleo a jornada completa, si bien claramente menos que a tiempo parcial.

Todo esto indica los problemas de la modificación del marco laboral realizado por la reforma del mercado de trabajo: porque no ha aprovechado la ocasión para superar la temporalidad y precariedad del empleo (porque en buena parte la estacionalidad es estable, regular y repetitiva y por lo tanto se podría cubrir con contratos fijos discontinuos y no con contratos temporales precarios), y porque aumentando la facilidad de despido ha provocado una intensificación de la destrucción del empleo indefinido y justamente en plena recesión económica.

La segunda cuestión que merece un comentario es la referida a losdatos territoriales, que confirman el análisis que hemos realizado:

El aumento del empleo se concentra especialmente en las CCAA con mayor actividad turística (Baleares y el eje mediterráneo).
• La reducción de la población activa se produce especialmente en las CCAA con mayor proporción de población extranjera (Madrid, Cataluña, Canarias, etc.)
• La combinación de ambos factores explica las CCAA en las que se han producido los mayores descensos del paro (Madrid, Baleares, Andalucía, Cataluña, Canarias).

Asimismo hay que llamar la atención sobre las gravísimas tasas de paro de seis CCAA que rozan o superan cifras del treinta por ciento.

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En suma, estamos ante un trimestre cuyos datos en principio claramente positivos presentan muchas sombras porque desgraciadamente el aumento del empleo no se va a consolidar mientras no se supere la recesión y no crezca la economía, y porque una parte del positivo dato del paro se debe al abandono de la actividad laboral de un volumen de personas que antes trabajaban y buscaban hacerlo.

Con todo ello, estos datos ponen en evidencia los dos principales problemas de la política económica española: las políticas de austeridad, cuyos recortes en el gasto público están provocando la recesión económica y la destrucción de empleo, y la reforma del mercado de trabajo que, aparte de ocasionar una grave depresión salarial que acentúa la recesión, está incrementando la precariedad del empleo, al sustituir empleo de más calidad por empleo temporal y a tiempo parcial.


Economistas frente a la crisis

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